Pl. los Belgas, 11, local, 28400 Collado Villalba, Madrid

Contacta con nosotros: 91.828.71.32 - 697982344

IMPUGNACIÓN DE TESTAMENTO POR INDIGNIDAD

IMPUGNACIÓN DE TESTAMENTO POR INDIGNIDAD

En España, existen varias causas por las cuales es posible impugnar un testamento. Algunas de las causas más comunes incluyen:

Vicio en el consentimiento, falta de formalidades legales, lesión en la legítima, testamento falso o fraudulento, error en la identidad del testador o de los herederos e Indignidad del heredero que es el tema que vamos a tratar:

IMPUGNACIÓN DE TESTAMENTO POR INDIGNIDAD

.- El Artículo 756.5 del Código Civil establece:

«5.º El que, con amenaza, fraude o violencia, obligare al testador a hacer testamento o a cambiarlo».

Artículo 756.5 del Código Civil.

Vemos aquí la vertiente positiva del atentado contra la libertad de testar, que es forzar a testar.

Ahora bien, puede inducir a confusión estos actos atentatorios contra la libertad de testar con los medios que establece el art. 673 CC para declarar nulo un testamento.

 Tal y como establece O´CALLAGHAN, “violencia y o fraude es claro que son causa de nulidad y causas de indignidad: no son aparentemente coincidentes la amenaza, que es causa de indignidad, y el dolo, que es causa de nulidad; sin embargo, debe entenderse que el fraude comprende el dolo y que violencia y amenaza son lo mismo”.

En esencia, en caso de que entre en juego esta causa de indignidad, se producirá la nulidad absoluta del testamento, en virtud del art. 673 CC, lo que supone que, de existir, será plenamente eficaz el testamento anterior.

 Ahora bien, en caso de que no exista, el art. 912 CC establece la apertura de la sucesión intestada.

A efectos de calificar la conducta del posible indigno para que entre en juego esta causa, la mayoría de los autores doctrinales coinciden en que “será indiferente que su autor haya obligado al testador a disponer de sus bienes en su favor o en beneficio de un tercero” . Incluso se dará esta causa si con alguna de las acciones previstas se pretende influir, bien en la forma del testamento, bien en el contenido de las diferentes disposiciones testamentarias.

¿SE PUEDE SER INDIGNO POR EL INTENTO DE QUE EL TESTADOR REALICE U CAMBIE EL TESTAMENTO?

Esto es, trayendo términos del derecho penal, ¿es suficiente con realizar las acciones del artículo 756.5en grado de tentativa”?

Esto es, nos encontramos con la problemática de si esta causa de indignidad se da por la mera utilización de alguna de las conductas descritas pero que finalmente no acaba con el propósito con el que se hizo, o si por el contrario se exige que ese propósito se hubiera conseguido.

En torno a ello, ALBALADEJO, considerando que lo que se pretende con la norma es evitar que el testador sea sometido a cualquier tipo de engaño, defiende “que por el simple hecho de, con amenaza, fraude o violencia, haber perseguido que el causante teste, ya incurre en indignidad, y aún más si se logró arrancar el testamento pretendido”

Se circunscriben dos célebres sentencias del Tribunal Supremo de 24 de mayo de 1954 y de 7 de enero de 1975, esta última siendo más concreta, aunque ambas comparten la misma conclusión, pues afirman que “el precepto núm. 6 del art. 756 [el actual apartado 5] que contempla la incapacidad de suceder por causa de indignidad, se refiere a los casos en que no llega a otorgarse testamento, pues si a virtud de la coacción se consigue el otorgamiento, entonces la disposición aplicable es la del art. 673, según el cual la disposición testamentaria en tales condiciones otorgada no puede producir efecto alguno.

Es también la opinión dada por ALBALADEJO la que en a mi modo de ver parece más viable, pues como ya fue aclarado al principio del presente trabajo, la indignidad actúa tanto en la sucesión testada como en la intestada, y, por lo tanto, el indigno para suceder tendrá que serlo en ambos ámbitos, tanto si se ha producido la redacción de un testamento como si no.

 Por otro lado, cabe plantear el problema de si con esta causa de indignidad quedaría cubierta la captación de la herencia, esto es, “conseguir seducir al causante dolosamente para que teste en determinado momento o cambie el testamento que ya tenía otorgado”.

 En este sentido, no es necesario la utilización de la amenaza, el fraude o la violencia, sino que son otros los medios utilizados para que el testador otorgue un testamento o modifique uno previamente realizado.

Volvemos a compartir en este aspecto la opinión presentada, entre otros, por ALBALADEJO, pues es partidario de que en cualquier caso en el que exista una conducta engañosa que modifique la voluntad del testador nos encontramos ante una causa de indignidad por parte del agente, además de que el testamento será declarado nulo por causa de dolo. Esta es también la línea que sigue el Tribunal Supremo en la sentencia de 1 de junio de 1962.

Recientemente se han dictado dos sentencias que aplican con carácter restrictivo la causa quinta de indignidad.

Por un lado, la Audiencia Provincial de Murcia en una sentencia de 29 de octubre de 2018 desestima la declaración de indignidad contra una hermana debido a que “no ha quedado acreditada la existencia de amenazas, fraude o violencia”, en la realización del testamento que el padre de la demandada había realizado mientras convivía con ella, ni que ésta se hubiere aprovechado del deterioro ni psíquico ni físico del testador.

Por su parte, la Audiencia Provincial de Madrid desestima la causa de indignidad en una sentencia de 27 de noviembre de 2019 por la que la demandada manipulare y engañare al testador utilizando su ausencia de cabal juicio, debido especialmente a la irrelevancia de los argumentos dados por la parte actora, pues

“ni el hecho de que el causante estuviera aquejado de una enfermedad terminal, ni el hecho de que conociera por internet a la demandada, 18 años más joven que él, y se casara en un breve espacio de tiempo, o que la demandada no tuviera un trabajo o actividad laboral fija, implica maquinación fraudulenta o dolosa alguna como se pretende; tampoco la reiterada mala relación que los demandantes se empeñan en exponer ante el causante y su esposa justificaría tal hecho, lo que por otra parte no se sostiene.” .

 Por último, es necesario dejar claro que, “para que se produzca la indignidad, tanto la amenaza como el fraude y la violencia han de ser ejercidos directa e individualmente contra la persona del testador”.

Igualmente, habrá indignidad si dichas conductas recaen sobre la forma del testamento.

Esto es, se ha planteado la doctrina y la jurisprudencia, es la de si el artículo 756.5.º se aplica sólo a los casos en que no llegó a otorgarse testamento, a pesar de la amenaza, fraude o violencia ejercidas sobre el testador (porque caso de haberse otorgado, lo procedente sería aplicar el art. 673 del Código civil), o si se aplica también, además del artículo 673, en el caso de que se haya testado bajo esa presión o engaño a que fue sometido el causante .

Habrá que tener en cuenta que “en un caso así, el testamento es invalidable (art. 673 CC), pero además de esto, el que utilizando la amenaza, el fraude o la violencia, obligó al causante a hacer testamento o a cambiarlo incurre en indignidad (art. 756.5.º).

 Siendo esto así, no sólo se produce el efecto de que el autor de esos actos reprobables no pueda suceder ex testamento por ser éste nulo (no habría delación testamentaria), sino que, al devenir incapaz ex artículo 756.5.º CC, tampoco podrá suceder por ley (ab intestato), o en virtud de otro testamento anterior en que se le hubiera instituido sucesor”.

Finalmente, en cuanto a las relaciones entre la causa de indignidad y las de nulidad testamentaria, conviene hacer algunas otras precisiones: en los artículos 673 y 756, números 5 y 6, hay concurso de dolo y de violencia moral.

En el caso del artículo 673, el otorgamiento formalmente puede ser un acto voluntario, pero el contenido específico de sus disposiciones están afectadas por los vicios típicos del consentimiento.

En la indignidad, el dolo o violencia es empleado para obligar a hacer testamento o para impedir que se otorgue y, por tanto, se trata aquí de un ataque a la libertad testamentaria.

Cuando se trata de dolo o intimidación que han determinado el otorgamiento del testamento o la modificación del anterior acto de última voluntad son suficientes para la indignidad. Aquí no sólo hay nulidad del testamento por vicio de la voluntad, sino causa de exclusión de la herencia en el supuesto de que el autor del acto fuera heredero.

 Más concretamente, se ha obligado a testar y en un sentido determinado y este comportamiento se inscribe tanto en el área de la nulidad como en la de la indignidad.

En cambio, tratándose de dolo o intimidación negativos sólo dan lugar a causas de indignidad, ya que los mismos van dirigidos a impedir hacer testamento o a revocar el ya hecho. Se considera en estos casos que “no hay vicio de la voluntad testamentaria porque ésta ni se ha formado ni por tanto se ha emitido”

.- El artículo. 756.6 CC establece como indigno a:

“El que por iguales medios impidiere a otro hacer testamento, o revocar el que tuviese hecho, o suplantare, ocultare o alterare otro posterior”.

Todo lo dicho anteriormente engloba también al núm. 6 del artículo, pues ambos números comparten mismo fundamento, como ya ha sido puesto de manifiesto, lo que ocurre es que aquí el indigno trata de impedir que se haga testamento, además de hacer creer que lo dispuesto por el testador es otra cosa, se manipula lo dispuesto.

En primer lugar, hay que hacer referencia a la consecución de los objetivos perseguidos con dichas conductas (amenaza, fraude o violencia). Mi opinión sigue en la misma línea que lo establecido para la causa quinta, es decir, existirá esta causa de indignidad, aunque no se consigan con dichas conductas los objetivos perseguidos.

En cuanto a la jurisprudencia de esta primera parte del núm. 6, siguiendo la interpretación restrictiva de las causas de indignidad, nos encontramos con una sentencia desestimatoria de 25 de junio de 2005 dictada por la Audiencia Provincial de Santa Cruz de Tenerife debido a que la intimidación y el engaño, causas que la parte actora establece como justificantes de la necesitad de declarar la indignidad, hay que probarlas de manera rigurosa, es decir, no se presumen, además de que tienen que ser considerados como graves.

La parte actora no respeta estos requisitos, pues, por un lado, la intimidación venía justificada por el miedo que tenía la causante a que su hijo dejara de administrar sus bienes, tal y como si que había amenazado; y, por otro lado, el engaño tenía su fundamento en unas “deudas fingidas”.

La Sala no consideraba ni suficientemente graves ni que se haya conseguido probar por la parte actora.

En lo referente a la segunda parte de este apartado 6, tenemos que distinguir las tres conductas que justifican la declaración de indignidad, no sin antes aclarar que “se ha de tratar de actuaciones ilícitas sobre un acto de disposición válido y eficaz, pues en otro caso no habría violación de la libertad de testar”.

 

Artículo 673.

Será nulo el testamento otorgado con violencia, dolo o fraude.

llama ahora 918287132
× CONSULTA GRATUITA