QUE ES LEGITIMAR

Legitimar significa dar validez, autenticidad, reconocimiento o eficacia jurídica a algo o a alguien, según el contexto en el que se utilice.

Es una palabra muy habitual en el ámbito del Derecho, en notarías, juzgados, administraciones públicas, bancos, contratos, herencias, poderes, autorizaciones y todo tipo de trámites.

Aunque puede tener distintos significados, la idea principal siempre es la misma: hacer que una firma, un documento, una persona, una actuación o una situación sean reconocidos como válidos, auténticos o autorizados.

Legitimar una firma

Uno de los usos más frecuentes es la legitimación de firma.

Legitimar una firma significa que un notario, funcionario público o autoridad competente certifica que una firma pertenece a una persona concreta o que ha sido puesta por esa persona ante quien la legitima.

Por ejemplo, si una persona firma una autorización, un contrato, un poder, una declaración o un documento privado, puede ser necesario que un notario legitime esa firma para acreditar que realmente la ha realizado esa persona.

En estos casos, el notario no siempre garantiza el contenido del documento, sino principalmente la autenticidad de la firma. Es decir, certifica que la firma corresponde a quien comparece o a quien se identifica como firmante.

La legitimación de firma puede ser útil para evitar dudas, fraudes o impugnaciones posteriores sobre quién firmó realmente el documento.

Legitimar un documento

También se puede hablar de legitimar un documento cuando se confirma que ese documento es auténtico, válido o apto para producir efectos legales.

En este sentido, legitimar un documento puede significar comprobar que cumple determinados requisitos formales, que procede de quien dice proceder o que puede utilizarse en un trámite concreto.

Esto puede ser necesario, por ejemplo, para presentar documentación ante:

  • un juzgado,
  • una administración pública,
  • una notaría,
  • un banco,
  • un registro,
  • una universidad,
  • una empresa,
  • o una autoridad extranjera.

En algunos casos, la legitimación del documento puede estar relacionada con otros conceptos, como la compulsa, la legalización, la apostilla de La Haya o la certificación notarial. Aunque no son exactamente lo mismo, todos estos mecanismos tienen una finalidad parecida: reforzar la validez, autenticidad o eficacia de un documento.

Legitimar a una persona para actuar

En Derecho, también se utiliza la expresión legitimar a una persona para actuar.

Esto significa reconocer que una persona tiene derecho, interés legítimo, facultad o capacidad jurídica suficiente para intervenir en un procedimiento o realizar una actuación determinada.

Por ejemplo, una persona puede estar legitimada para:

  • presentar una demanda,
  • interponer una denuncia o querella,
  • recurrir una resolución,
  • reclamar una deuda,
  • defender sus derechos en juicio,
  • representar a otra persona,
  • intervenir en una herencia,
  • solicitar información,
  • o actuar en nombre de una empresa o entidad.

En este sentido, la legitimación es muy importante, porque no cualquier persona puede actuar en cualquier procedimiento. Para poder hacerlo, debe existir una relación jurídica con el asunto.

Por ejemplo, en una herencia estarán legitimados los herederos, legatarios o personas con derechos sobre el caudal hereditario. En una reclamación de cantidad estará legitimado quien sea acreedor o quien tenga derecho a cobrar. En un procedimiento judicial estará legitimado quien tenga un interés directo o legalmente reconocido.

Legitimación activa y legitimación pasiva

Dentro del ámbito procesal, es habitual hablar de legitimación activa y legitimación pasiva.

La legitimación activa corresponde a la persona que tiene derecho a iniciar una acción, presentar una demanda o formular una reclamación.

Por ejemplo, si una persona presta dinero y no se lo devuelven, quien prestó el dinero tiene legitimación activa para reclamar judicialmente la deuda.

La legitimación pasiva corresponde a la persona contra la que puede dirigirse la reclamación o demanda, porque es quien debe responder frente al derecho que se reclama.

Siguiendo el mismo ejemplo, quien recibió el dinero y no lo devolvió tendría legitimación pasiva, porque es la persona frente a la que se dirige la reclamación.

Esta distinción es esencial en los procedimientos judiciales, porque una demanda puede fracasar si quien la presenta no está legitimado para reclamar o si se dirige contra una persona que no debe responder jurídicamente.

Legitimar una situación

También se puede hablar de legitimar una situación cuando una realidad que inicialmente podía ser informal, discutida, irregular o no reconocida pasa a tener validez jurídica o aceptación legal.

Por ejemplo, una situación puede quedar legitimada mediante:

  • un contrato,
  • un acuerdo entre las partes,
  • una escritura pública,
  • una resolución judicial,
  • una autorización administrativa,
  • una inscripción registral,
  • o el cumplimiento de determinados requisitos legales.

En estos casos, legitimar significa dotar de cobertura jurídica a una situación determinada, de manera que pueda ser reconocida y producir efectos frente a terceros.

Diferencia entre legitimar, legalizar y autenticar

Aunque en el lenguaje cotidiano se utilizan a veces como términos parecidos, legitimar, legalizar y autenticar no siempre significan exactamente lo mismo.

Legitimar suele referirse a dar validez, reconocimiento o facultad jurídica a una firma, documento, persona o actuación.

Legalizar normalmente significa cumplir un requisito formal exigido por la ley o por una autoridad para que un documento tenga validez, especialmente cuando debe utilizarse fuera del país donde fue emitido.

Autenticar implica confirmar que algo es verdadero, original o que procede de quien dice proceder.

Por tanto, la diferencia dependerá del trámite concreto. En algunos casos se legitimará una firma; en otros se legalizará un documento; y en otros se autenticará una copia o certificación.

Menu
llama ahora 697 982 344