Negligencia

QUE ES LA NEGLIGENCIA

Explicar que si bien, la negligencia es un concepto de derecho Civil debemos recordar que en este como en otros casos el C√≥digo Civil es de aplicaci√≥n susbsidiaria en materia penal para los conceptos que se regulan en aquel y no en este √ļltimo.

El Código Civil diferencia entre las obligaciones nacidas de actos u omisiones ilícitos constitutivos de infracciones penales, y las obligaciones nacidas de actos u omisiones constitutivos de ilícitos civiles.

 El artículo 1.089 del Código Civil establece

las obligaciones nacen de la ley, de los contratos, cuasi contratos y de los actos y omisiones il√≠citos o en que intervenga cualquier g√©nero de culpa o negligencia“,

Se diferencian dos tipos de obligaciones nacidas de culpa o negligencia: las nacidas de delito o falta que se regirán por las disposiciones del Código Penal, y las que derivan de actos u omisiones que no llegan a constituir infracción penal, pero que constituyen un ilícito en que interviene culpa o negligencia, y que pueden incidir en el ámbito de los contratos y que van a generar responsabilidad contractual, o fuera del campo del contrato y que generan una responsabilidad extracontractual, conocida ya desde el Derecho romano como culpa aquiliana.

 Por ello para el análisis de la negligencia se va a examinar por el abogado penalista en primer lugar la culpa contractual, en segundo lugar la culpa extracontractual, para terminar con las diferencias entra la responsabilidad contractual y extracontractual y la teoría de la unidad de culpa civil.

CULPA CIVIL CONTRACTUAL

Concepto y elementos de la culpa

La culpa contractual consiste en la acción u omisión voluntaria, pero realizada sin malicia, que impide el cumplimiento normal de una obligación (Castán). La esencia de la culpa está en la falta de diligencia y previsión que se supone en el autor del acto que deriva en un incumplimiento de sus obligaciones y genera una obligación de indemnizar.

 La cuestión del incumplimiento contractual viene recogida en nuestro Código en los artículos 1.101 y siguientes.

Dice el precepto primeramente citado, que:

quedan sujetos a indemnizaci√≥n de los da√Īos y perjuicios causados los que en cumplimiento de sus obligaciones incurrieren en dolo, negligencia o morosidad, y los que de cualquier modo contravinieren al tenor de aqu√©lla”

Tal disposici√≥n debe relacionarse con el art√≠culo 1.256 que establece que la validez y el cumplimiento de los contratos no pueden dejarse al arbitrio de uno de los contratantes y con el art√≠culo 1.258 del mismo texto legal que prescribe que los contratos se perfeccionan por el mero consentimiento, y desde entonces obligan, no s√≥lo al cumplimiento de lo expresamente pactado, sino tambi√©n a todas las consecuencias que, seg√ļn su naturaleza, sean conformes a la buena fe, al uso y a la Ley.

La relaci√≥n de dichos preceptos supone que las partes contratantes deber√°n cumplir con lo estipulado en el contrato y el incumplimiento del mismo, ya sea por dolo, ya sea por culpa conllevar√° la indemnizaci√≥n de da√Īos y perjuicios, y que no es preciso que exista dolo o exista enga√Īo o mala fe en el cumplimiento del contrato para quedar sujeto a responsabilidad, pues basta que de forma culposa se haya incumplido el contrato y que no derive de un caso fortuito o de fuerza mayor, para que exista la obligaci√≥n de indemnizar.

¬†Dicho lo anterior, conviene rese√Īar que la acci√≥n de resarcimiento por culpa requiere para su prosperabilidad, seg√ļn reiterada jurisprudencia, la acreditaci√≥n de los siguientes elementos:

  • La existencia de una relaci√≥n jur√≠dica o contrato entre las partes; Que dicha relaci√≥n se haya incumplido total o parcialmente en alguna de sus obligaciones.
  • El incumplimiento culposo, que es objeto de estudio, supone un actuar carente de las habituales diligencias, y abarca el actuar no ajustado a la diligencia exigible en cada caso concreto en atenci√≥n a las circunstancias de las personas, del tiempo y del lugar, diligencia que es la que corresponder√≠a al buen padre de familia (art√≠culo 1.104 del C√≥digo Civil), y que la persona a quien se imputan los da√Īos, est√° obligada a justificar, para ser exonerada, probando que en el ejercicio de su actividad obr√≥ con toda prudencia y la diligencia precisa para evitarlos;
  • Que dicho incumplimiento se haya producido por una falta de diligencia o previsi√≥n del deudor;
  • Que con ello se haya generado un da√Īo o perjuicio reparable y cuantificable. El art√≠culo 1106 del C√≥digo Civil dispone que: “la indemnizaci√≥n de da√Īos y perjuicios comprende, no s√≥lo el valor de la p√©rdida que hayan sufrido, sino tambi√©n el de la ganancia que haya dejado de obtener el acreedor, salvas las disposiciones contenidas en los art√≠culos siguientes”.

Los da√Īos a los que hace referencia el precitado precepto, comprenden no solo los da√Īos materiales, o econ√≥micos, en su doble modalidad de da√Īo emergente y lucro cesante (art√≠culo 1106 del C√≥digo Civil), sino tambi√©n los da√Īos morales.
Que exista nexo o relación de causa efecto entre el hecha y el resultado.
En el √°mbito de la culpa, tanto la contractual como la extracontractual se nutren de los mismos principios, en base a la llamada “Unidad de culpa”, y entre esos principios destaca en la moderna doctrina la preeminencia de la relaci√≥n de causalidad, que se perfila a trav√©s de la denominada causalidad adecuada y eficiente.

Da√Īo emergente

Viene determinado, de conformidad al art√≠culo 1106 del C√≥digo Civil, por el valor de la p√©rdida que haya sufrido el perjudicado; es decir, el perjuicio sufrido en el patrimonio del perjudicado, los da√Īos efectivos (damnum emergensy)

En consecuencia, el da√Īo emergente es una p√©rdida real y efectiva,

Lucro cesante

Como se√Īala la doctrina, en los da√Īos patrimoniales no s√≥lo se han de computar las disminuciones que sufra el perjudicado en sus bienes patrimoniales existentes sino tambi√©n las ganancias dejadas de obtener: lucro cesante,

Viene recogido en el art√≠culo 1106 del C√≥digo Civil por cuanto en la indemnizaci√≥n se ha de incluir “la ganancia que haya dejado de obtener”,

El principio b√°sico para determinar el lucro cesante es el que √©ste se delimite por un juicio de probabilidad, Por cuanto si en el da√Īo emergente el da√Īo es real y efectivo, por el contrario, el lucro cesante se¬† apoya en la presunci√≥n de c√≥mo se habr√≠an sucedido los acontecimientos en el supuesto de no haber tenido lugar el hecho da√Īoso,

Da√Īo moral

Sobre el da√Īo moral se ha pronunciado en numerosas ocasiones la jurisprudencia diciendo entre otras cosas:

1, Que aunque no se encuentre espec√≠ficamente recogido en el C√≥digo Civil., tradicionalmente se ha entendido, que tiene su encuadre en la expresi√≥n gen√©rica de reparar el da√Īo causado;

2, Que no obstante el da√Īo moral constituye una noci√≥n dificultosa relativa e imprecisa que consiste en un sufrimiento o padecimiento ps√≠quico al que se ha referido la reciente Jurisprudencia, considerando como tales situaciones de impacto emocional, quebranto o sufrimiento ps√≠quico o espiritual, impotencia, zozobra, ansiedad, angustia, inquietud, pesadumbre, temor o presagio de incertidumbre, y trastorno de ansiedad adopt√°ndose una orientaci√≥n cada vez m√°s amplia, con clara superaci√≥n de los criterios restrictivos que limitaban su aplicaci√≥n;

3, Que en todo caso resulta preciso acreditarlos y a tal efecto la jurisprudencia viene se√Īalando que no son necesarias pruebas objetivas, sobre todo en su aspecto econ√≥mico, sino que ha de estarse a las circunstancias concurrentes y a tal efecto la Sentencia del Tribunal Supremo de 31 de mayo de 2.000 expone que la doctrina general sobre la carga de la prueba del da√Īo, presenta ciertas peculiaridades, sobre todo por la variedad de circunstancias, situaciones o formas con que puede presentarse el da√Īo moral en la realidad pr√°ctica.

Lo normal es que no sean precisas pruebas de tipo objetivo, sobre todo en relación con su traducción económica, y que haya de estarse a las circunstancias concurrentes.

Cuando el da√Īo moral emane de un da√Īo material, o resulte de unos datos singulares de car√°cter f√°ctico es preciso acreditar la realidad que le sirve de soporte, pero cuando depende de un juicio de valor consecuencia de la propia realidad litigiosa, o cuando se da una situaci√≥n de notoriedad, no es exigible una concreta actividad probatoria,

Pero, esa probanza habrá de hacerse caso por caso, en atención al desarrollo de la teoría de la causalidad adecuada y eficiente.

As√≠, la determinaci√≥n del nexo causal entre acci√≥n u omisi√≥n y da√Īo debe inspirarse en la valoraci√≥n de las condiciones o circunstancias que el buen sentido se√Īale en cada caso como √≠ndice de responsabilidad, valorando cual sea el acto antecedente, atendidas no s√≥lo a las circunstancias personales, de tiempo y lugar, sino tambi√©n al sector del tr√°fico, entorno f√≠sico y social donde se proyecta la conducta.

Medida de diligencia exigible: buen padre de familia

Seg√ļn el referido art√≠culo 1.104 del C√≥digo Civil:

Cuando la obligaci√≥n no exprese la diligencia que ha de prestarse en su cumplimiento, se exigir√° la que corresponda a un buen padre de familia”

El Código Civil establece en el artículo 1.104 como módulo para los casos en que la obligación no exprese la diligencia que ha de prestarse en su cumplimiento, el de que ha de exigirse la que correspondería a un buen padre de familia, que se toma como tipo medio de persona diligente, En esto el Código Civil está influenciado por el Derecho romano, del que toma el tipo de la culpa leve.

Las distintas escuelas han tratado de fijar los tipos de diligencia que sirvan de base para medir la responsabilidad del agente, Los int√©rpretes del Derecho romano hablan a este respecto de “culpa lata”, “culpa leve en abstracto o en concreto” y “culpa lev√≠sima”.

Pero, modernamente, y como reacción a la complicación de la graduación de la culpa surge la teoría del arbitrio judicial, que entrega la apreciación de la culpa y la extensión de sus responsabilidades a la sana crítica de los Tribunales, Se funda en la exigencia de que siempre es necesario que el juez atienda a las circunstancias especiales del caso y fallar con arreglo a la equidad.

Además desde otro punto de vista se inspira el Código Civil en la teoría del arbitrio judicial al disponer en el artículo 1.103

la responsabilidad que procede de negligencia es igualmente exigible en el cumplimiento de toda clase de obligaciones, pero podr√° moderarse por los Tribunales seg√ļn los casos”.

El criterio de la integridad de la reparación, no es sin embargo absoluto, admitiéndose la posibilidad de reducir la indemnización que haya de corresponder al perjudicado en determinados casos, recogiendo el precepto citado una facultad de moderación judicial de la responsabilidad contractual.

Prueba de la culpa contractual

Es doctrina corriente que, a diferencia de la culpa extracontractual o aquiliana, en la que la prueba es la obligación del acreedor, en la culpa contractual el acreedor tiene una situación más ventajosa, pues existe la presunción de que el deudor que no cumple la obligación lo hace porque quiere y es responsable de la falta de cumplimiento, sin que el acreedor tenga que probar otra cosa más que la existencia de la obligación.

De tal manera, que será el deudor el que tenga que probar, para eximiese de responsabilidad, que si dejó incumplido el contrato no fue por su culpa y aun cuando es cierto que queda invertida la carga de la prueba, no es menos cierto que la relación de causalidad no se presume ni puede basarse en meras conjeturas, deducciones, o probabilidades, sino que ha de estar probada de modo indiscutible.

Y esta prueba corresponde, a tenor de las reglas sobre carga de prueba recogidas en el art√≠culo 217 de la Ley de Enjuiciamiento Civil, a la parte demandante, quien ha de acreditar que fue el actuar de la parte demandada el que ocasion√≥ el resultado da√Īoso generador de indemnizaci√≥n.

De este modo, acreditada la relación causal, se presumirá la culpa del agente. Y ello será así cualquiera que sea el sistema de responsabilidad en que se base el actor para ejercitar su pretensión indemnizatoria, incluido el sistema previsto en la Ley General para la Defensa de Consumidores y Usuarios.

Causas exoneradoras de responsabilidad: caso fortuito y fuerza mayor

Ese criterio de la integridad de la reparaci√≥n, no es sin embargo absoluto, admiti√©ndose la posibilidad de reducir la indemnizaci√≥n que haya de corresponder al perjudicado en determinados casos, como la concurrencia de culpa de la v√≠ctima, o en los que √©sta tiene legal o convencionalmente el deber de mitigar el da√Īo.

Entre las causas que rompen o interfieren el nexo causal merece especial mención el caso fortuito y la fuerza mayor.

 Conforme al artículo 1.105 del Código Civil nadie responderá de aquellos sucesos que no hubieran podido preverse o que previstos fueran inevitables, y estas causas externas son el caso fortuito y la fuerza mayor.

La consecuencia de la concurrencia de caso fortuito o fuerza mayor es la ruptura del nexo causal, por cuanto la acci√≥n u omisi√≥n humana no es la causa apropiada para la producci√≥n del da√Īo, por cuanto la causa del da√Īo viene dada por una fuerza mayor o un caso fortuito.

En ambos casos se tratar√° de un acontecimiento que no se podr√° imputar al sujeto y que es inevitable o imprevisible.

 Ahora bien, ambos conceptos se han de distinguir, así por el grado de evitabilidad del suceso: criterio subjetivo, el caso fortuito es un suceso que no pudo preverse, pero de haberse previsto se hubiera podido evitar; y la fuerza mayor es un suceso inevitable, aunque se hubiera previsto.

En cuanto al criterio objetivo, el caso fortuito se produce en el c√≠rculo interno de la obligaci√≥n, mientras que la fuerza mayor es un suceso totalmente extra√Īo a la actividad ordinaria, ajeno al c√≠rculo de la obligaci√≥n; aunque, en ambos casos, se tratar√° de un suceso imprevisible o inevitable.

La “fuerza mayor” ha de consistir en una fuerza superior a todo control y previsi√≥n, y para ponderar su concurrencia habr√° de estarse a la normal y razonable previsi√≥n que las circunstancias exijan adoptar en cada supuesto concreto, o inevitabilidad en una posibilidad de orden pr√°ctico.

La carga de la prueba de una situación de caso fortuito o fuerza mayor corresponde a quien la opone como causa de exoneración de responsabilidad, la imprevisibilidad y la inevitabilidad exige una prueba cumplida de parte de quien la alega.

El artículo 1902 establece

el que por acci√≥n u omisi√≥n causa da√Īo a otro, interviniendo culpa o negligencia est√° obligado a reparar el da√Īo causado”.

Son presupuestos o elementos de la obligación nacida del acto ilícito los siguientes:

Acción u omisión objetivamente imputable al agente La culpa o negligencia por parte del agente.
La realidad del da√Īo causado.

El nexo o relaci√≥n de causalidad entre la acci√≥n u omisi√≥n y el da√Īo causado.

Acción u omisión imputable al agente

El art√≠culo 1902 del C√≥digo Civil comienza por establecer “el que por acci√≥n u omisi√≥n”, por lo tanto, se presupone una conducta positiva (acci√≥n) u omisiva (abstenci√≥n) derivada de un obrar humano, con conciencia y voluntad, y en consecuencia imputable.

Derivado de lo anterior ser√° la exclusi√≥n de este presupuesto cuando falte en la conducta activa u omisiva la conciencia y la voluntad en el obrar humano (as√≠ supuestos de trastornos mentales, etc.) salvo que tal ausencia de conciencia y voluntad haya sido buscada por el sujeto (supuestos de embriaguez, drogas, etc.)¬† y tambi√©n se excluir√° cuando no hay ilicitud, cuando quien act√ļa lo hace en el ejercicio leg√≠timo de un derecho, sin incurrir en abuso de derecho.

Culpa

Con relaci√≥n a la culpa se ha de distinguir entre una concepci√≥n cl√°sica, que la identifica con la falta de la diligencia exigible al agente, y una concepci√≥n moderna, que caracteriza a la culpa por notas distintas a la falta de diligencia, por lo que se llega a hablar de “culpa social” o culpa sin culpabilidad. En la concepci√≥n cl√°sica la culpa se identifica con negligencia, en contraposici√≥n a la diligencia.

En definitiva, para esta concepción clásica, la culpa es la conducta voluntaria contraria al deber de prevenir las consecuencias previsibles del hecho propio.

No prestar la diligencia exigible, ocasionando con ello el incumplimiento de una obligación.

Esta doctrina clásica ha ido evolucionando, a través de las siguientes vías:

Inversión de la carga de la prueba. La culpa se presume, por lo que corresponderá probar al demandado, como hecho impeditivo de la obligación de indemnizar, que no ha habido culpa por su parte.
Teor√≠a del riesgo. Toda persona que provoca un riesgo ha de asumir la responsabilidad del da√Īo que puede causar a un tercero.
Soluciones cuasiobjetivas, en las que sin prescindir del elemento de culpa en sentido cl√°sico, se evoluciona en el sentido de objetivar la responsabilidad extracontractual.

Un supuesto especial es el de la concurrencia de culpas o de causas, es decir, cuando en la producción del resultado interviene, a su vez, la negligencia o falta de diligencia del propio perjudicado.

Lo que implica que tanto el actuar del agente (tercero) como el propio perjudicado intervienen en la producci√≥n del da√Īo, por lo que se deber√° tener en cuenta la incidencia que en el efecto da√Īoso ha tenido la conducta del propio perjudicado, por cuanto √©sta puede ser de tal entidad que exonere al agente, al ser la conducta del perjudicado el √ļnico fundamento del resultado, o por el contrario, la conducta del perjudicado sea de tan escasa entidad o relevancia que no tiene incidencia alguna en el resultado, por lo que el agente responder√° en su integridad del resultado da√Īoso; y por √ļltimo, si ambas conductas inciden en el resultado da√Īoso, se producir√° la distribuci√≥n de la obligaci√≥n de reparar el da√Īo causado, lo que ocasionar√° la compensaci√≥n, con una rebaja de la cuant√≠a indemnizatoria.

Da√Īo

Es un presupuesto necesario, los da√Īos podr√°n ser tanto los materiales, como los personales, e incluso los morales.

En la valoraci√≥n de los da√Īos si se atiende a los da√Īos materiales y morales, no significa que se indemnice doblemente, sino que se concede por un hecho √ļnico una doble indemnizaci√≥n que ser√° de mayor cuant√≠a si los da√Īos y perjuicios ocasionados tienen mayor extensi√≥n en la esfera material o en la moral o en ambas conjuntamente.

Relación de causalidad

En cuanto al nexo causal es un requisito que se deriva del art√≠culo 1902 del C√≥digo Civil “causa da√Īo”, es la relaci√≥n causa a efecto entre la acci√≥n u omisi√≥n y el da√Īo (resultado).

La relaci√≥n de causalidad, cada vez con una mayor importancia, sobre todo por la evoluci√≥n de responsabilidad objetiva, se ha de examinar en cada caso en concreto, y si bien es cierto que tal relaci√≥n puede ser clara, por cuanto la relaci√≥n entre la acci√≥n u omisi√≥n y el resultado no deja lugar a dudas, sin embargo, en la pr√°ctica, en los distintos y variados supuestos que se pueden plantear, la relaci√≥n de causalidad puede plantear dificultades bien por no constar la causa que ha originado el da√Īo, o bien porque el da√Īo ha podido ser producido por distintas causas, por lo que la doctrina y la jurisprudencia han dado diversas teor√≠as, que se pueden sintetizar en las de la teor√≠a de la equivalencia, para la cual es causa toda condici√≥n que ha contribuido al resultado, de forma que √©ste no se hubiera producido si la condici√≥n no se hubiera dado (sine qua non), y la teor√≠a de la adecuaci√≥n, en virtud de la cual se producir√° la relaci√≥n causal cuando el acto era el apropiado o adecuado para la producci√≥n del resultado; en consecuencia, para esta doctrina lo que se plantea es determinar si la conducta del individuo era la apropiada para la producci√≥n del resultado producido.

DIFERENCIAS ENTRE RESPONSABILIDAD CONTRACTUAL Y EXTRA CONTRACTUAL.

Con frecuencia se confunden ambas, aunque se ha de entender que en nuestro derecho se trata la responsabilidad contractual y extracontractual como dos reg√≠menes diferenciados, concret√°ndose sus diferencias principalmente en su distinto origen, presuponiendo en la primera una relaci√≥n anterior, que de ordinario es un contrato, pero que puede ser cualquier otra relaci√≥n jur√≠dica que conceda un medio de resarcimiento; mientras que en la extracontractual s√≥lo presupone un da√Īo, con independencia de cualquier relaci√≥n jur√≠dica preexistente entre las partes. Esta diferencia no impide que existan puntos de coincidencia basados en el principio general de que quien causa un da√Īo lo debe indemnizar, lo mismo si se produce por incumplimiento de una obligaci√≥n preestablecida, que cuando proviene de una culpa no referida a un v√≠nculo antecedente.

¬†De este fundamental punto de coincidencia se sigue, que la tajante separaci√≥n originaria se aten√ļe, aproxim√°ndose la com√ļn finalidad reparadora, mediante la aplicaci√≥n indistinta de preceptos que puedan considerarse como comunes, no siendo suficiente que exista un contrato entre las partes.

Para que la responsabilidad contractual opere en funci√≥n excluyente de la aquiliana, necesit√°ndose para que exista esta exclusi√≥n, que la realizaci√≥n del hecho da√Īoso se produzca dentro de la rigurosa √≥rbita de lo pactado, pues si se trata de una negligencia extra√Īa a lo que constituye propiamente la materia del contrato, esta negligencia desplegar√° sus efectos propios independientemente; es decir, que puede darse la concurrencia de ambas clases de responsabilidades, en una yuxtaposici√≥n que s√≥lo desaparece cuando se dan puramente los requisitos definidores de una o de otra responsabilidad; por lo que incluso puede afirmarse que, en cualquier caso y como fondo, subsiste la culpa extracontractual completando a la contractual, en cuanto integra todos los elementos conducentes al pleno resarcimiento, sin otros limites que dejar indemne el patrimonio perjudicado.

 En nuestra jurisprudencia esa línea se entremezcla, para alcanzar soluciones de justicia material, con el principio de unidad de culpa civil.

El √≥rgano jurisdiccional podr√≠a as√≠ transitar c√≥modamente entre la culpa contractual y la extracontractual, sin incurrir por ello en incongruencia de ning√ļn tipo.

Esta es la posici√≥n mayoritaria en la jurisprudencia: desde los principios de unidad de culpa civil y la yuxtaposici√≥n de responsabilidades contractual y extracontractual ha venido declarando que lo √ļnico vinculante para el juzgador, desde el punto de vista de la congruencia, son los hechos de la demanda, gozando en cambio de libertad para encuadrar la conducta del demandado en la culpa contractual o en la extracontractual por corresponder a sus facultades de aplicaci√≥n de la norma pertinente.

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