La Prueba

Por “valoraci贸n de la prueba” en el caso del procedimiento criminal se entiende la especial funci贸n que tienen los jueces y tribunales de proceder al an谩lisis del resultado que ha supuesto la celebraci贸n de un juicio con relaci贸n a la prueba que en este se ha practicado. Supone una misi贸n del juez o tribunal de an谩lisis de la prueba que se ha practicado.

Abogado para proceso penal

LA VALORACI脫N DE LA PRUEBA EN EL ORDEN PENAL Y LA ADMISI脫N, O NO, DE UNA PRUEBA DE CARGO

En el orden penal, sobre todo, suele ser habitual que se alegue en los recursos de apelaci贸n ante sentencias dictadas por jueces, o de casaci贸n ante el Tribunal Supremo frente a sentencias dictadas por las Audiencias Provinciales el error en la valoraci贸n de la prueba como principal motivo del recurso.聽 En esta important铆sima funci贸n que tiene el juez de valorar la prueba tiene que expresar con claridad el por qu茅 de su convicci贸n de que los hechos se produjeron tal como se narran en la sentencia.huellas de frenada como prueba

Adem谩s, como suele ser pr谩ctica habitual que se alegue el error en esta valoraci贸n de la prueba como motivo de los recursos de apelaci贸n y casaci贸n, debe recordarse que constituye doctrina jurisprudencial reiterada la que se帽ala que, cuando la cuesti贸n debatida por la v铆a del recurso de apelaci贸n es la valoraci贸n de la prueba llevada a cabo por el Juez “a quo” en uso de las facultades que le confieren los art铆culos 741 y 973 de la Ley de Enjuiciamiento Criminal y sobre la base de la actividad desarrollada en el juicio, debe partirse, como principio y por regla general, de la singular autoridad de la que goza la apreciaci贸n probatoria realizada por el Juez ante el que se ha celebrado el juicio, n煤cleo del proceso penal y en el que adquieren plena efectividad los principios de inmediaci贸n, contradicci贸n y oralidad, a trav茅s de los cuales se satisface la exigencia constitucional de que el acusado sea sometido a un proceso p煤blico con todas las garant铆as (art铆culo 24.2 de la Constituci贸n), pudiendo el juzgador de instancia, desde su privilegiada y exclusiva posici贸n, intervenir de modo directo en la actividad probatoria y apreciar personalmente sus resultados, as铆 como la forma de expresarse y conducirse las personas que en 茅l declaran (acusados y testigos) en su narraci贸n de los hechos y la raz贸n del conocimiento de 茅stos, ventajas de las que, en cambio, carece el Tribunal llamado a revisar dicha valoraci贸n en segunda instancia.

Libre valoraci贸n por el juez

la prueba en procedimiento penal, pruebas, huellas dactilaresDe ah铆 que el uso que haya hecho el juez de su facultad de libre apreciaci贸n o apreciaci贸n en conciencia de las pruebas practicadas en el juicio (reconocida en el art铆culo 741 citado) y plenamente compatible con el derecho a la presunci贸n de inocencia y a la tutela judicial efectiva, siempre que tal proceso valorativo se motive o razone adecuadamente en la sentencia (Sentencias del Tribunal Constitucional de 17 de diciembre de 1985, 23 de junio de 1986, 13 de mayo de 1987, y 2 de julio de 1990, entre otras), 煤nicamente debe ser rectificado, bien cuando en realidad sea ficticio por no existir el correspondiente soporte probatorio, vulner谩ndose entonces incluso la presunci贸n de inocencia, o bien cuando un ponderado y detenido examen de las actuaciones ponga de relieve un manifiesto y claro error del juzgador “a quo” de tal magnitud y diafanidad que haga necesaria, con criterios objetivos y sin el riesgo de incurrir en discutibles y subjetivas interpretaciones del componente probatorio existente en los autos, una modificaci贸n de la realidad f谩ctica establecida en la resoluci贸n apelada.

M谩s concretamente, la jurisprudencia del Tribunal Supremo ha venido exigiendo, a fin de acoger el error en la apreciaci贸n de las pruebas, que exista en la narraci贸n descriptiva supuestos inexactos, que el error sea evidente, notorio y de importancia (Sentencia del Tribunal Supremo de 11 de febrero de 1994), que haya existido en la prueba un error de significaci贸n suficiente para modificar el sentido del fallo (Sentencia del Tribunal Supremo de 5 de febrero de 1994).

LA VALORACI脫N DE LA PRUEBA EN LA CONFRONTACI脫N DE TESTIMONIOS.

Es misi贸n fundamental del juez el ponderar en su valoraci贸n de la prueba las declaraciones que las partes o testigos realicen en el juicio oral. As铆, tanto el Tribunal Supremo como el Tribunal Constitucional han declarado Sentencias 229/91, 283/1993, 164/1998 que cuando existen dos versiones contradictorias, el juzgador puede conferir mayor credibilidad a uno u otro de los testimonios, porque ello forma parte de la valoraci贸n judicial de la prueba, lo que realiza con total libertad y con el solo l铆mite que se帽ala el art铆culo 741 de la Ley de Enjuiciamiento Criminal. Por otra parte, el testimonio de la v铆ctima conforme a una consolidada doctrina de esta Sala, es prueba apta para enervar la presunci贸n de inocencia.

Puede ocurrir, y generalmente es as铆, que la declaraci贸n de la v铆ctima es contradictoria con la del acusado u otros testigos que puede plantear la defensa. As铆, en muchos casos la declaraci贸n de la v铆ctima es la 煤nica de la que dispone el juez o tribunal para tomar su decisi贸n acerca de si es suficiente para enervar la presunci贸n de inocencia.

LA VALORACI脫N DEL TESTIMONIO DE LA V脥CTIMA

Este supuesto se suele dar en muchos casos en el proceso penal, sobre todo en supuestos de violencia de g茅nero o en abusos sexuales de los que no se desprendan evidencias f铆sicas que puedan actuar como pruebas m茅dicas acerca de la realidad del delito cometido. Se trata en estos casos de llegar a una misi贸n de confrontar la declaraci贸n del acusado con la de la v铆ctima, pero para ello el Tribunal Supremo fija unos criterios consolidados que son tenidos en cuenta por el tribunal, as铆 como reiteradamente alegados en los recursos de apelaci贸n o casaci贸n contra las sentencias que se interponen por jueces de lo penal o secciones penales de las Audiencias Provinciales. Sin embargo, hay que fijar unos criterios previos en orden a valorar la declaraci贸n de la v铆ctima como prueba atendiendo a los criterios de valoraci贸n que marca el Tribunal Supremo, a saber:

La declaraci贸n de la v铆ctima no es prueba indiciaria sino prueba directa, y ha sido admitida como prueba de cargo tanto por la doctrina del Tribunal Supremo (Sentencias 706/2000, 313/2002, 1317/2004), como del Tribunal Constitucional (Sentencias 201/89, 173/90, 229/91).

Declaraci贸n v铆ctima 煤nica prueba de cargo

La existencia de la declaraci贸n de la v铆ctima no siempre se convierte por s铆 misma y autom谩ticamente en prueba de cargo suficiente, pues, como todas, esta sometida a la valoraci贸n del Tribunal sentenciador. El Tribunal Supremo parte de la consideraci贸n de que las declaraciones de la v铆ctima no son asimilables totalmente a las de un tercero, por ello cuando el Tribunal Constitucional, respetando con buen criterio el 谩mbito de exclusividad de la potestad jurisdiccional penal constitucionalmente atribuido a jueces y tribunales ordinarios, se帽ala que la declaraci贸n de la v铆ctima o denunciante puede ser prueba h谩bil para desvirtuar la presunci贸n de inocencia, incumbiendo su valoraci贸n al tribunal sentenciador, ello no significa, desde luego, que con dicha declaraci贸n quede autom谩ticamente desvirtuada la presunci贸n de inocencia en el sentido de que se invierta la carga de la prueba, d谩ndose ya por probada la acusaci贸n e incumbiendo al acusado desvirtuar su presunta presunci贸n de certeza de la acusaci贸n formulada, sino 煤nicamente que dicha prueba no es inh谩bil a los efectos de su valoraci贸n como una prueba m谩s por el tribunal sentenciador, el cual debe aplicar, obviamente en esta valoraci贸n, criterios de razonabilidad que tengan en cuenta la especial naturaleza de la referida prueba.

Las declaraciones de la v铆ctima o perjudicado tienen valor de prueba testifical, siempre que se practiquen con las debidas garant铆as y son h谩biles por si solas para desvirtuar la presunci贸n constitucional de inocencia, y de manera espec铆fica en los delitos en que por las circunstancias en que se cometen no suele concurrir la presencia de otros testigos (Sentencias del Tribunal Supremo 31 de enero de 1999 y otra m谩s de la misma fecha y 28 de enero y 15 diciembre de 1995).

Cuando es la 煤nica prueba de cargo exige como ha dicho la Sentencia del Tribunal Supremo 29 de abril de 1997- una cuidada y prudente valoraci贸n por el tribunal sentenciador, ponderando su credibilidad en relaci贸n con todos los factores subjetivos y objetivos que concurran en la causa, precisando la Sentencia de! Tribunal Supremo 29 de abril de 1999 con que no basta la sola afirmaci贸n de confianza con la declaraci贸n testimonial cuando aparece como prueba 煤nica.

La situaci贸n l铆mite de riesgo para el derecho constitucional de presunci贸n de inocencia se produce cuando la 煤nica prueba de cargo la constituye la declaraci贸n de la supuesta v铆ctima del delito. (Sentencia del Tribunal Supremo 29 de diciembre de 1997) y el riesgo se hace extremo si la supuesta v铆ctima es precisamente quien inici贸 el proceso, mediante la correspondiente denuncia o querella, haci茅ndose m谩s acentuado a煤n si ejerce la acusaci贸n, pues en tal caso se constituye en 煤nica prueba de la acusaci贸n el propio acusador.

Contradicciones en las declaraciones

Pues bien, lo que el juez o tribunal penal debe valorar cuando analiza la declaraci贸n de la v铆ctima y la previsible contradicci贸n con la prestada por el acusado en el plenario negando los hechos se centra en comprobar si le ha llegado a su convicci贸n que la declaraci贸n es veraz, teniendo en consideraci贸n que la declaraci贸n de la v铆ctima puede ser h谩bil para desvirtuar la presunci贸n de inocencia, atendiendo a que el marco de clandestinidad en que se producen determinados delitos, significadamente contra la libertad sexual, impide en ocasiones disponer de otras pruebas. En consecuencia, ha de resaltarse que para fundamentar una sentencia condenatoria en dicha 煤nica prueba es necesario que el tribunal valore expresamente la comprobaci贸n de la concurrencia de las siguientes notas o requisitos:

  • Ausencia de incredibilidad subjetiva, derivada de las relaciones acusador/acusado que pudieran conducir a la deducci贸n de la existencia de un m贸vil de resentimiento, enemistad, venganza, enfrentamiento, inter茅s o de cualquier 铆ndole que prive a la declaraci贸n de la aptitud necesaria para generar certidumbre.
  • Verosimilitud, es decir constataci贸n de la concurrencia de corroboraciones perif茅ricas de car谩cter objetivo, que avalen lo que no es propiamente un testimonio, declaraci贸n de conocimiento prestada por una persona ajena al proceso- sino una declaraci贸n de parte, en cuanto que la v铆ctima puede personarse como parte acusadora particular o perjudicada civilmente en el procedimiento (art铆culos 109 y 110 Ley procesal penal); en definitiva es fundamental la constataci贸n objetiva de la existencia del hecho.
  • Persistencia en la incriminaci贸n: 茅sta debe ser prolongada en el tiempo, plural, sin ambig眉edades ni contradicciones, pues constituyendo la 煤nica prueba enfrentada a la negativa del acusado, que proclama su inocencia, pr谩cticamente la 煤nica posibilidad de evitar la indefensi贸n de 茅ste es permitirle que cuestione eficazmente dicha declaraci贸n, poniendo de relieve aquellas contradicciones que se帽alen su inveracidad. Sentencias del Tribunal Supremo, entre otras, de 28 de Septiembre de 1988, 26 de Mayo y 5 de Junio de 1992,8 de Noviembre de 1994, 27 de Abril y 11 de Octubre de 1995, 3 y 15 de Abril de 1996, 16 Febrero 1.998, 8 Junio 1.998 y 20 Octubre 1.999-. El testimonio de la v铆ctima de un delito tiene aptitud y suficiencia para enervar el Principio de Presunci贸n de Inocencia siempre y cuando no existan razones objetivas que invalide en sus afirmaciones o provoquen dudas en el juzgador y le impidan formar su convicci贸n, incluido el aspecto de credibilidad cuya valoraci贸n corresponde al Tribunal de instancia
    (Sentencias de 5 de marzo y 14 de mayo de 1994 y 22 de marzo de 1995).

LA VIABILIDAD DE LA PRUEBA PERICIAL EN RELACI脫N A LA VERACIDAD SOBRE LA DECLARACI脫N DE LA V脥CTIMA

Es necesario dedicar un especial apartado acerca de una cuesti贸n fundamental que debe estudiarse de forma separada con relaci贸n a la valoraci贸n de la declaraci贸n de la v铆ctima, como lo es la posibilidad de procederse por las partes a la proposici贸n y pr谩ctica de una prueba pericial psicol贸gica de la v铆ctima del delito con el fin de determinar su grado de sinceridad, lo que suele llevarse a cabo, generalmente, por el abogado penalista de la defensa, cuando la declaraci贸n de la v铆ctima tiene un signo altamente incriminador del acusado y estas desean hacer valer las dudas en el tribunal mediante un examen de aquella por un perito en psicolog铆a que, previo examen de la misma, proceda a realizar un informe en el que se hagan constar las precisiones b谩sicas que determinen el grado de veracidad que contiene la declaraci贸n de la v铆ctima.

Por ello, sobre la procedencia de admisi贸n por el juez o tribunal penal de la proposici贸n de una prueba pericial acerca de la valoraci贸n del testimonio de un testigo-v铆ctima hay que se帽alar que 煤ltimamente se est谩 poniendo en pr谩ctica la proposici贸n de periciales que tienden a realizar un estudio psicol贸gico de la v铆ctima para emitir el perito un informe tendente a analizar si la declaraci贸n que ha realizado la v铆ctima ante las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad o ante el juez instructor es veraz o puede estar rodeada de inveracidad. Se trata de ofrecer al juez o tribunal informaci贸n con relaci贸n a los rasgos psicol贸gicos del testigo que pueden llevarle, no a mentir directamente, sino a entender que los hechos han ocurrido de una manera distinta a la realidad que se expone.

El problema surge con relaci贸n a si ello es misi贸n del juez o puede ser objeto de prueba pericial; es decir, el grado de aceptaci贸n de esta prueba que puede incidir en una funci贸n que corresponder铆a al juez o tribunal penal, como lo es la valoraci贸n de la prueba atendiendo a los principios o reglas generales que hemos venido exponiendo en los puntos precedentes.

聽Que son verdaderas 聽pruebas y que son meras circunstancias o pruebas circunstanciales

Mientras que este perro puede no tener la mejor cara de p贸cker, el hecho es que su due帽o lo que tiene en su contra 聽no es m谩s que una prueba circunstancial.

Los abogados penalistas deben saber nada m谩s conocerlas, las que son verdaderas pruebas y las que no.

A menos que el due帽o del perro viera o tuviese una grabaci贸n de su pobre perro rompiendo 聽el elemento en cuesti贸n, deber铆a dictar una sentencia absolutoria sobre su perro.

Claro que en casa de este se帽or no habr谩 un fiscal que diga que es la 煤nica explicaci贸n posible鈥 y acuse al perro por el destrozo y por todos los males que pueda tener la familia en cuesti贸n.

Pese a ello el due帽o (juez) debe mantener la cabeza fr铆a y absolver al

Written by Jos茅 Mart铆n Garc铆a

Jos茅 Mart铆n Garc铆a es abogado penalista. Ha colaborado e intervenido entre otras con: Televi贸n espa帽ola, La Sexta, Telemadrid. Ha participado en numerosos cursos y ponencias.

Website: https://abogadomartin.es/

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