HURTO

QUE ES HURTO: DEFINICIÓN

El hurto es aquel delito básico contra la propiedad que comete el que, con ánimo de lucro, tomare las cosas muebles ajenas sin la voluntad de su dueño por importe superior de 400 euros, también denominado hurto de cosa ajena o hurto común.

El concepto legal de hurto en el Código Penal de 2015 , derivado de lo anterior, así como de su propia regulación en el artículo 234 del Código Penal.

El Código Penal actual de 2015, en poco modifica lo relativo al hurto. Ya el Código Penal de 1995, al igual que los códigos italiano y suizo, adoptó la denominación

De los delitos contra el patrimonio y contra el orden socioeconómico”,

En el Titulo XIII sustituyendo a la denominación

De los delitos contra la propiedad”

Que utilizaba el Código Penal de 1973 en su Título XIII del Libro II, toda vez que la misma fue objeto de una dura crítica por parte de la mayoría de la doctrina por considerada inadecuada, habida cuenta el grupo de delitos que son agrupados bajo ella, al incluir junto a delitos cuyo ataque se dirige a la propiedad como un derecho real, otros en los que no se lesiona ni puede lesionarse el derecho a la propiedad.

DIFERENCIAS INTRODUCIDAS

Se ha producido, por tanto, una doble modificación: por una parte, la referencia a la propiedad ha sido sustituida por la más adecuada del patrimonio; y, por otra parte, se ha añadido la referencia a los delitos contra el orden socioeconómico.declaracion en juicio por hurto

Se añade una manera atenuada por razón del valor de lo sustraído:

Se impondrá una pena de multa de uno a tres meses si la cuantía de lo sustraído no excediese de 400 euros, salvo si concurriese alguna de las circunstancias del artículo 235

Que se protege en el delito de hurto

actuaciones por hurto

¿CUÁL ES EL BIEN JURÍDICO PROTEGIDO EN EL HURTO?

Respecto al bien jurídico protegido en el delito de hurto la doctrina, ha mantenido una importante polémica.

Las dos posiciones fundamentales consisten en entender que el bien jurídico protegido es la propiedad, o por el contrario, otros han sostenido que será objeto de protección la posesión.

Junto a estas, existe una tercera posición que defiende que el bien jurídico protegido es el patrimonio.

 El delito de hurto en el Código Penal

La regulación del delito de hurto se encuentra contenida en el artículo 234 el cual dispone:

1. El que, con ánimo de lucro, tomare las cosas muebles ajenas sin la voluntad de su dueño será castigado, como reo de hurto, con la pena de prisión de seis a dieciocho meses si la cuantía de lo sustraído excediese de 400 euros.

 2. Se impondrá una pena de multa de uno a tres meses si la cuantía de lo sustraído no excediese de 400 euros, salvo si concurriese alguna de las circunstancias del artículo 235.»

Hurto simple

La acción en el hurto viene definida por el verbo tomar; Acción esta que deberá recaer sobre el objeto del delito: las cosas muebles ajenas.

El verbo tomar recibe implícitamente de la ley una delimitación negativa, toda vez deberá realizarse sin violencia o intimidación en las personas ni fuerza en las cosas, ya que de concurrir alguna de estas circunstancias el hecho integraría un delito de robo.

Para calificar la fuerza habrá que estarse a lo dispuesto a la enumeración cerrada que hace el artículo 238 referente al robo.

POSESIÓN DE LA COSA HURTADA

Implica la acción, un desplazamiento físico de la cosa realizado mediante un comportamiento activo del sujeto para incorporarla a su patrimonio, por lo que deben quedar excluidas aquellas conductas puramente omisivas, y las de comisión por omisión.

DESPLAZAMIENTO DE LA COSA HURTADA

Ahora bien, no es necesario que el autor coja por sí mismo la cosa, sino que el desplazamiento puede realizarse mediante la utilización de un instrumento, bien sea una persona (supuesto de autoría mediata), un aparato mecánico, un animal, un procedimiento químico, etc.

El delito de hurto exige que el desplazamiento físico de la cosa sea realizado por el autor, requisito que separa este delito del de estafa, en el que el desplazamiento es realizado por el propio engañado; y, de la apropiación indebida en la que no hay desplazamiento, pues la cosa ya se encuentra en poder del autor de dicho delito.

Sujetos activo y pasivo en el delito de hurto

En cualquier caso el sujeto activo deberá actuar, tomar la cosa mueble ajena, sin la voluntad de su dueño, la ausencia de consentimiento del dueño excluye la tipicidad de la conducta.

Ahora bien si el consentimiento se otorga debido a un engaño que generó un error en el sujeto, el hecho será estafa y no hurto.

Así pues, tomar una cosa mueble ajena con consentimiento del dueño es una conducta atípica en relación con el artículo 234, aunque no ocurre lo mismo en cuanto al tipo del artículo 236.

En efecto, en este supuesto el consentimiento del dueño es irrelevante.

No existe el  hurto cuando se de entre familiares pues existe la excusa absolutoria.

Elementos subjetivos en el delito de hurto

El elemento subjetivo del hurto esta formado por el ánimo de lucro y el dolo.

  • a) El ánimo de lucro: El ánimo de lucro es el propósito del sujeto de obtener una ventaja patrimonial directa o una utilidad, mediante la incorporación a su patrimonio de una cosa ajena.

  • El ánimo de lucro constituye en el delito de hurto un elemento subjetivo del injusto, que requerirá de dos aspectos fundamentales: por una parte, que el sujeto persiga una ventaja de carácter patrimonial y, por otra parte, que el sujeto pretenda incorporarla a su patrimonio como propia, esto es, comportándose respecto a ella como dueño.

  • Esta es la posición estricta mantenida por la doctrina dominante.

  • Frente a ella, también se mantiene, la interpretación amplia por jurisprudencia, del ánimo de lucro al considerar que constituye cualquier utilidad, goce, ventaja o provecho, incluso el meramente contemplativo o de ulterior beneficencia.

  • De estas dos posiciones es preferible la concepción estricta, por cuanto la amplia no permite distinguir el delito de hurto del de daños, ni el delito de hurto del hurto de uso.

  • b) El dolo: El dolo consiste en la conciencia y voluntad de que se toma una cosa mueble ajena y se quiere hacerla. El delito de hurto es un delito doloso. El Código Penal no tipifica el delito de hurto imprudente.

Formas de ejecución del hurto

En orden a determinar el momento en que se ha producido la acción típica de tomar, y por tanto, se ha producido la consumación se han formulado diversas teorías por la doctrina, destacando la teoría del contacto, o “aprehensio”, según la cual basta con asir la cosa para que el delito se consume la consumación se producirá con tocar la cosa, la teoría del traslado o “admotio”, que exige el traslado de la cosa del lugar en el que se encontraba a otro distinto.

DELITO DE HURTO CONSUMADO

Para entender consumado el delito, es decir, tocar y desplazar la cosa, la teoría de la disponibilidad o “ablatio” que exige el traslado de la cosa a otro lugar seguro, pero fuera ya de la custodia del poseedor requiriendo por tanto, una disponibilidad mínima, potencial, del sujeto sobre la cosa. Y por ultimo la teoría de la incorporación o “illauo” que exige para la consumación la plena disponibilidad de la cosa por parte del autor, es decir, que haya efectivamente incorporado de la cosa a su patrimonio.

Tanto la doctrina como la jurisprudencia vienen manteniendo que la consumación se produce cuando el sujeto tiene la disponibilidad de la cosa, aunque sea una disponibilidad mínima (Sentencias del Tribunal Supremo de 31 de octubre de 11 de noviembre, 5 y 13 de diciembre de 1985).

El mantenimiento de esta teoría permite puedan existir formas imperfectas, está la tentativa.

 Hurto agravado

Son circunstancias que agravan el delito de hurto, a efectos del artículo anterior:

1. El hurto será castigado con la pena de prisión de uno a tres años:
• 1.º Cuando se sustraigan cosas de valor artístico, histórico, cultural o científico.
• 2.º Cuando se trate de cosas de primera necesidad y se cause una situación de desabastecimiento.
• 3.º Cuando se trate de conducciones, cableado, equipos o componentes de infraestructuras de suministro eléctrico, de hidrocarburos o de los servicios de telecomunicaciones, o de otras cosas destinadas a la prestación de servicios de interés general, y se cause un quebranto grave a los mismos.
• 4.º Cuando se trate de productos agrarios o ganaderos, o de los instrumentos o medios que se utilizan para su obtención, siempre que el delito se cometa en explotaciones agrícolas o ganaderas y se cause un perjuicio grave a las mismas.
• 5.º Cuando revista especial gravedad, atendiendo al valor de los efectos sustraídos, o se produjeren perjuicios de especial consideración.
• 6.º Cuando ponga a la víctima o a su familia en grave situación económica o se haya realizado abusando de sus circunstancias personales o de su situación de desamparo, o aprovechando la producción de un accidente o la existencia de un riesgo o peligro general para la comunidad que haya debilitado la defensa del ofendido o facilitado la comisión impune del delito.
• 7.º Cuando al delinquir el culpable hubiera sido condenado ejecutoriamente al menos por tres delitos comprendidos en este Título, siempre que sean de la misma naturaleza. No se tendrán en cuenta antecedentes cancelados o que debieran serlo.
• 8.º Cuando se utilice a menores de dieciséis años para la comisión del delito.
• 9.º Cuando el culpable o culpables participen en los hechos como miembros de una organización o grupo criminal que se dedicare a la comisión de delitos comprendidos en este Título, siempre que sean de la misma naturaleza.
2. La pena señalada en el apartado anterior se impondrá en su mitad superior cuando concurrieran dos o más de las circunstancias previstas en el mismo.»

Jurisprudencia sobre el hurto

  • En cuanto a la diferencia con el delito de robo la jurisprudencia se ha pronunciado en numerosos casos:
  • El hecho de meter la mano en el bolsillo de una persona con el propósito de quitarle el monedero no constituye delito de robo, sino de hurto, puesto que el intento no se empleo violencia ni intimidación que convirtiera el hecho en robo o aquellos casos donde la sustracción se produce mediante el corte de las asas de un bolso que portaba su dueña, considerando delito de hurto y no de robo (Sentencia del Tribunal Supremo 191/2000, de 15 de febrero).
  • La sustracción de tarjetas de crédito no es delito o falta de hurto porque por sí mismas no reportan beneficio, pueden servir en su caso de instrumento para cometer estafa, o puede entenderse su sustracción como falta de hurto, y si son utilizadas para abrir cajeros automáticos pueden adquirir la consideración de llaves falsas (Sentencia del Tribunal Supremo 1656/2001, de 26 de septiembre).
  • La jurisprudencia ha venido reconociendo casos de hurto, empleando para ello un claro abuso de confianza por parte del sujeto activo, cuando el acusado aprovechó la tenencia de llaves que le habían dejado los dueños de la vivienda para que pudiera mostrarla a posibles compradores, para una vez ausentes los propietarios, sustraer muebles y otros utensilios de la casa (Sentencia del Tribunal Supremo 590/1999, de 21 de abril).
  • En cuanto a la consumación del delito, la jurisprudencia como decíamos viene manteniendo que la consumación se produce cuando el sujeto tiene la disponibilidad de la cosa, aunque sea una disponibilidad mínima, por lo que, en aquel caso donde el acusado arrojo la cartera sustraída antes de disponer de ella, se aprecio solo tentativa del hurto (Sentencia del Tribunal Supremo 268/2000, de 23 de febrero).

JUICIO POR HURTO

En el  juicio por hurto, debemos recordar  que en los hurtos en los grandes almacenes, hipermercados y supermercados, cuando nos “paran” pasada  la línea de caja pero si nos siguen sin perdernos de vista, no hemos dispuesto de los objetos por lo que se trataría de un hurto en grado de tentativa.

Asimismo  si en el juicio por hurto se hace referencia a una grabación de imágenes o visionado de imágenes en el momento del hurto, si  no se aportan a la causa, “no existe” no podemos darle valor y debe ser impugnado cualquier referencia a ello.

Se nos anuncia  (en el momento de escribir esto es fecha   tres de diciembre de 2012) una rápida reforma del Código penal con el fin e castigar la multireincidencia, que en éste tipo penal es muy frecuente.

Cuando se conozca la reforma que promueve Alberto Ruiz Gallardón, explicaremos el alcance de la Reforma anunciada.

LA COAUTORÍA EN EL HURTO (CASO DE ÉXITO)

Se trata de un asunto en el que existía una grabación del hurto por el que se acusaba a dos mujeres.

Al final se absolvió a nuestra cliente

SENTENCIA Nº 387/2019

Vista en juicio oral y público, la causa instruida con el número de DP 1457/2017, procedente del Juzgado de Instrucción nº 32 de Madrid, seguida por el trámite de Juicio Oral por delito de hurto contra la acusada, mayor de edad, el día 2 de enero de 1987, hija de    y de Mariana, sin antecedentes penales y en situación de libertad provisional por esta causa, en la que han sido parte el Ministerio Fiscal y dicha acusada, representada por la Procuradora Dª Mª del Ángel Sanz Amaro, y defendida por el Letrado D. José Martín García.

ANTECEDENTES DE HECHO

PRIMERO.- El Ministerio Fiscal, en sus conclusiones definitivas calificó los hechos como constitutivos de un delito de hurto del art. 234 del CP, del que consideró responsable en concepto de autora a la acusada, sin la concurrencia de circunstancias modificativas de la responsabilidad criminal, solicitando la pena de doce meses de prisión, con inhabilitación especial para el derecho de sufragio pasivo durante el tiempo de la condena y a que indemnice a   en la cantidad de 1085 euros por el valor de los efectos sustraídos, más los intereses legales.

SEGUNDO.- La defensa de la acusada, en sus conclusiones definitivas, negó las correlativas del Ministerio Fiscal y por entender que su defendida no era autora del delito que se le imputaba, solicitó su libre absolución.

TERCERO.- El juicio oral se ha celebrado el día 16 de julio de 2019.

HECHOS PROBADOS

La acusada por estos hechos es CRINA MARIANA BALAN, mayor de edad, y sin antecedentes penales.

Sobre las 10:30 horas del día 8 de junio de 2017, la acusada, acompañada de otra mujer no enjuiciada, entró en el Hotel Petit Palace, sito en la c/ Mayor nº 46 de Madrid, detrás de unas personas que iban con maletas, y las siguieron mientras se dirigían a la recepción, donde una de ellas,    , se percató que le habían sustraído la cartera que llevaba en el bolso, que contenía diversa documentación valorada en 35 euros, 2.500 dólares LI (equivalentes a 250 euros) y 700 euros, estando valorada la cartera en 100 euros.

La acusada y la otra mujer abandonaron el hotel. No se ha acreditado que la acusada participara en la sustracción.

FUNDAMENTOS DE DERECHO

PRIMERO.- Para desvirtuar el principio de presunción de inocencia y decantar una opinión favorable a la culpabilidad del reo, es necesario; a) la existencia en la causa de una mínima actividad probatoria practicada con todas las garantías de inmediación, publicidad y contradicción inherentes al proceso penal, lo que exige que la misma se produzca en el acto del juicio oral, (SSTC de 28-10-85, 17-12-85, 17-6-86, 18-2-88, 3-11-89, 15-1-90 ó 23-5-91 y SSTS de 14-7-86, 1-10-86, 6-2-87, 3-5-88, 21-9-89, 18-4-90 ó 5-7-91); y b) que además de dicha prueba, lícitamente obtenida y practicada con plenas garantías formales, sea materialmente de cargo, esto es, que ofrezca un contenido inculpatorio o incriminador, directo o indirecto, suficiente y adecuado para que del mismo se desprenda la realidad de los actos imputados y la participación del acusado, estando referido a hechos, datos o circunstancias vinculadas a la estructura típica de la figura delictiva o de los que racionalmente pueda inferirse la participación del reo, (SSTC de 7-2-84, 27-11-85, 21-7-86, 10-11-87 ó 25-9-89 y SSTS de 7-10-85, 28-5-86, 6-2-87 ó 15-4-89).

SEGUNDO.- En el presente no se ha practicado en el juicio prueba que desvirtuara la presunción de inocencia de la acusada.

La acusada negó haber estado en el hotel Petit Palace y haber sustraído una cartera.

En el presente juicio la prueba de los hechos viene integrada por la grabación realizada por las cámaras de seguridad. Se ha de significar que la grabación videográfica tiene carácter de prueba documental, ya que según establece la STS de 13.9.2002, “el concepto de documento viene definido por la jurisprudencia de esta Sala que en reiterada serie de sentencias viene estimando que el concepto ya legal (art. 26 del Código Penal 1995), se integra por las notas siguientes: que se trate de un documento en sentido estricto, entendiendo por tal el escrito, en sentido tradicional, o aquella otra cosa que, sin serlo, pueda asimilarse al mismo, por ejemplo, un diskette, un documento de ordenador, un vídeo, una película, etc., con un criterio moderno de interacción de las nuevas realidades tecnológicas, en el sentido en que la palabra documento figura en algunos diccionarios como “cualquier cosa que sirve para ilustrar o comprobar algo” (obsérvese que se trata de una interpretación ajustada a la realidad sociológica, puesto que, al no haber sido objeto de interpretación contextual y auténtica, puede el aplicador del derecho tener en cuenta la evolución social), siempre que el llamado “documento” tenga un soporte material, que es lo que sin duda exige la norma penal. (Por todas, SS.TS. 1.114/94, de 3 de junio, 1.763/1994, de 11 de octubre y 711/1996, de 19 de octubre y 22 abril 1998). En la actualidad dicha fórmula jurisprudencial tiene adecuada correspondencia en la norma contenida en el artículo 26 del nuevo Código penal, según el cual “A los efectos de este Código se considera documento todo soporte material que exprese o incorpore datos, hechos o narraciones con eficacia probatoria o cualquier otro tipo de relevancia jurídica”.

Es decir, que la prueba esencial en el presente procedimiento está constituida no por las declaraciones de los testigos sino por un documento, consistente en la grabación videográfica de lo sucedido durante un cierto periodo de tiempo en el exterior de la nave, documento que, como tal, está en condiciones de ser valorado bajo el principio de inmediación.

La regla general es que la aportación al procedimiento de una grabación o filmación exige que durante el acto del juicio oral se produzca como prueba mediante la visualización o la audición de esa grabación, y así la STS de 17.7.1998 establece que “en todo caso, la eficacia probatoria de la filmación videográfica está subordinada a su visualización en el acto del juicio oral para que tengan realidad los principios procesales de contradicción e igualdad, inmediación y publicidad”, y en el mismo sentido la STS de 14.10.2002, el material fotográfico y videográfico obtenido sin intromisión indebida en la intimidad familiar tienen un innegable valor probatorio, siempre que sea reproducido en las sesiones del juicio oral.

No obstante, en algunos casos no es necesaria esa visualización para fundamentar un pronunciamiento condenatorio si hay otros medios probatorios, y así, la STS de 18.3.2005 señala que la prueba viene constituida, “no tanto por las cintas grabadas, sino por las declaraciones de los agentes que intervinieron en las actuaciones, los cuales declaran sobre hechos de conocimiento propio. Incluso cuando quien declara es la persona que al mismo tiempo ha grabado lo ocurrido, su declaración no versa sobre el contenido de la cinta, sino sobre los hechos que presenció a través del visor de la cámara de modo simultáneo a la grabación. En este sentido, el contenido de las cintas no es otra cosa que un refuerzo documental para dichas declaraciones que puede permitir en ocasiones una mejor y más completa valoración de la prueba”.

Pues bien, en el acto del juicio se vio la grabación, en base a la cual los agentes de policía identificaron a las dos mujeres que entraron en el hotel detrás de tres personas con maletas, ratificando el PN 112.644 en el juicio dicha identificación, y lo cierto, es que a pesar de que la acusada negó ser una de las dos mujeres, se ha podido comprobar que efectivamente sí estuvo en el hotel con otra mujer no enjuiciada, pues en la grabación se le pudo ver perfectamente, y apreciar que era la misma mujer que compareció al juicio, por lo que no existe duda sobre ello.

Sin embargo, de lo que se ve en la grabación no resulta clara su participación en el hecho enjuiciado, pues la acusada estaba detrás de otra mujer, la iba siguiendo, y no se ve que hiciera nada, pues no le hizo ninguna indicación, no tenía actitud vigilante, no se colocaba junto a la persona a la que se sustrajo la cartera, no trató de ocultar a la otra persona, en definitiva, ninguna conducta de colaboración.

Como recuerda la SAP de Madrid, de 12.12.2006, “Como es sabido, la doctrina del acuerdo previo surgió en el ámbito jurisprudencial con el fin de facilitar la fundamentación de la responsabilidad penal en los supuestos de codelincuencia, para lo cual se atendía únicamente al aspecto subjetivo de la existencia de un plan o acuerdo anterior al delito, que operaba como base para la condena de todos los que habían intervenido en su confección, independientemente de las aportaciones objetivas de cada uno de los sujetos en la fase de ejecución de la acción delictiva.

En una segunda etapa, y ante las críticas de la doctrina en el sentido de que tal concepción vulneraba el principio de culpabilidad por el hecho, a tenor del cual la responsabilidad penal debe ceñirse a los actos realmente ejecutados por el sujeto, sin extenderse al contenido de los meros pactos o acuerdos verbales, comenzó a exigirse una mínima actividad ejecutiva con el fin de fundamentar la condena del coautor que había intervenido en la confección del plan delictivo.

En la actualidad, la doctrina del acuerdo previo como sustento nuclear de una condena penal se encuentra superada en el ámbito jurisprudencial, de forma que, aparte de la existencia o no de un acuerdo común o plan conjunto como posible presupuesto subjetivo del delito, se requiere inexcusablemente una contribución material a la ejecución del hecho delictivo, contribución que en ningún caso puede ser reemplazada por el mero acuerdo entre los partícipes, y que ha de ser además la que determine, según su entidad, la existencia de una auténtica coautoría o de una mera participación en el hecho delictivo.

Lo verdaderamente decisivo, en suma, es que la acción de coautor signifique un aporte causal a la realización del hecho propuesto. La doctrina habla en estos supuestos de “imputación recíproca” de las distintas contribuciones causales, en virtud de la cual todos los partícipes responden de la “totalidad” de lo hecho en común. La coautoría que acoge el art. 28 del Código Penal de 1995 como “realización conjunta del hecho” implica que cada uno de los concertados para perpetrar el delito colabora con alguna aportación objetiva y causal en la fase ejecutiva, colaboración que ha de ser eficazmente dirigida a la consecución del fin conjunto. Cada coautor, sobre la base de un acuerdo, previo o simultáneo, expreso o tácito, tiene el dominio funcional, que es una consecuencia de la actividad que aporta a la fase ejecutiva y que lo sitúa en una posición desde la que domina el hecho al mismo tiempo y conjuntamente con los demás coautores (ver SSTS 1179/1998, de 14-XII; 573/1999, de 14-IV; 1486/2000, de 27-IV; 251/2004, de 26-II; 529/2005, de 27-IV; 1151/2005, de 11-X; y 334/2006, de 22 -III, entre otras”).

No cabe considerar que en este caso la acusada tuviera el dominio funcional del hecho, por lo que no es posible considerarla autora, y tampoco como cooperadora o cómplice, pues no consta una colaboración con el ejecutor directo aportando una conducta sin la cual el delito no se habría cometido, ni que haya facilitado o contribuido a la más fácil y perfecta ejecución del hecho delictivo, pues no se aprecia más que una conducta pasiva, siguiendo a la otra persona, que es la que podría haber cometido la sustracción.

Por ello, de la prueba practicada no se desprende, sin género de dudas, que la acusada participara en la sustracción, y por tal motivo procede su libre absolución.

TERCERO.- De conformidad con lo dispuesto en el Art. 123 del Código Penal, en relación con el Art. 240 de la LECr., procede declarar de oficio las costas causadas.

FALLO

ABSUELVO A    , del delito de hurto del que viene acusada en la presente causa, declarando de oficio las costas causadas.

Notifíquese esta resolución al Ministerio Fiscal y a las partes a las que se hará saber que contra la misma cabe recurso de apelación ante la Audiencia Provincial de Madrid, en término de DIEZ DIAS transcurrido el cual se procederá a declararse su firmeza.

Así, por esta Sentencia, de la que se deducirá testimonio que se llevará a los autos originales, lo pronuncio, mando y firmo.

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2 comments to “HURTO”
  1. Buenas noches. Me acabo de leer su explicación de Hurto y me a parecido muy bien su forma de comentarlo de modo y manera de fácil comprención para los legos en la materia así como para un estudiante, espero encontrar en su pag.el resto de materia de la parte especial pues me interesa mucho.
    Gracias.

  2. Hola , me gustaría saber si hay alguna sentencia que refleje la figura del tipo agravado de hurto numero cuarto ( hurto de productos agrarios o ganaderos) , muchas gracias!

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