FALSIFICACIÓN DE DOCUMENTOS PÚBLICOS

FALSEDAD COMETIDA POR PARTICULARES EN DOCUMENTOS PÚBLICOS OFICIALES y MERCANTILES

falsedad en documento El Código Penal castiga con menor pena al particular que cometiere una falsificación documental.

En el artículo 392 se castiga esta conducta imponiendo sanción penal al particular que realice falsificación de documentos de la siguiente manera:

cometiere en documento público, oficial o mercantil, alguna de las falsedades descritas en los tres primeros números del apartado 1 del artículo 390″.

Como puede observarse no está castigada la falsedad ideológica cometida por un particular, es decir, elaborar un documento faltando a la verdad en la narración de los hechos relatados en el mismo.

En la interpretación de este precepto sobre la falsificación de documentos, la jurisprudencia ha señalado que la mutación de la verdad debe afectar a extremos esenciales del documento con entidad suficiente para incidir negativamente en el tráfico jurídico o para modificar los efectos normales de las relaciones jurídicas, por lo que si la inveracidad afecta a extremos inocuos o intrascendentes la conducta no será punible.

Se requiere lógicamente que el sujeto que realice la falsificación tenga conciencia y voluntad de alterar la verdad (elemento subjetivo, dolo falsario) y no se precisa que se llegue a causar daño.
También se castiga con menor pena que a los falsificadores

a quien, a sabiendas de su falsedad, presentare en juicio o, para perjudicar a otro, hiciere uso de un documento falso de los comprendidos en los artículos precedentes”.

El uso de un documento falso es punible siempre que se presente en juicio, lo que equivale a su presentación en cualquier procedimiento judicial, según ha establecido la doctrina del Tribunal Supremo, o cuando se haga uso del documento falso en otro ámbito con al finalidad de perjudicar a otra persona.

Puede cometer este delito cualquier particular que use el documento salvo el falsificador, a quien se castiga como tal, haga o no uso del documento.

Es frecuente la falsificación o uso de documentos falsos para cometer otros delitos, singularmente la estafa, por lo que la falsedad será castigada junto con la estafa o el otro delito que se cometa aplicando las normas del concurso de delitos.

Este tipo de falsedad está recogida en el artículo 395 del Código Penal al disponer que

el que, para perjudicar a otro, cometiere en documento privado alguna de las falsedades previstas en los tres primeros números del apartado 1 del artículo 390, será castigado con la pena de prisión de seis meses a dos años”.

La falsificación de documentos públicos en la doctrina del Tribunal Supremo

El Tribunal Supremo ha insistido con reiteración que para castigar esta conducta no basta con que se haya producido la mutación de la verdad en el documento, en cualquiera de las tres formas indicadas en el artículo 390 (apartados 1 y 3) sino que es preciso el elemento intención, la voluntad de perjudicar a otra persona, cuestión que es circunstancial, que puede apreciarse por presunciones y que debe valorarse caso por caso en función de las circunstancias.

Y así, por ejemplo, en algún caso no se ha considerado que existiera esa voluntad de perjuicio cuando el documento se ha falsificado con la intención de autodefensa o de autoencubrimiento.

En cuanto al perjuicio que se pretende ocasionar, el Tribunal Supremo viene entendiendo que

puede consistir en la lesión de cualquier bien, incluidos los de índole no económica y especialmente los morales (Sentencias del Tribunal Supremo 227/1998 y 343/1998).

Especial trascendencia tiene la vinculación de esta modalidad falsaria con la estafa.

El máximo Tribunal en numerosas sentencias ha afirmado que:

constituye una tendencia jurisprudencial invariable sostenida por esta Sala que la falsedad en documento privado, que actúa como falacia o supercberia para inducir a engaño al estafa, se halla inserta y consumida en tal delito, ya que el engaño es la misma falsedad y el perjuicio de tercero también lo incorpora el delito de estafa como elemento configurador del tipo”.

Como consecuencia de esta doctrina cuando se comete una estafa mediante falsificación de documento privado sólo se castiga un delito (el mas grave) aplicando las reglas sobre concurso de normas (artículo 8), porque hay una sola acción y la estafa comprende a la falsedad, mientras que si la estafa se comete con cualquier otra falsedad documental se castigarán ambos delitos en régimen de concurso de delitos.
También se castiga al que sin haber intervenido en la falsificación y a sabiendas de su falsedad

presentare enjuicio o, para perjudicar a otro, hiciere uso de un documento falso de los comprendidos en el artículo anterior” (artículo 396).

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