ENCUBRIMIENTO

QUE ES EL ENCUBRIMIENTO

delito de encubrimiento Si acudimos al Diccionario de la Real Academia de la Lengua Española (22″ edición), por encubrimiento podemos encontrar tres acepciones, de las que, descartando la tercera, que no procede tomar en consideración, las dos primeras se relacionan claramente con el contenido del presente término.

Martin abogado penalista y defensor

Así, encontramos que se trata de Acción y efecto de encubrir y la 2º, referida específicamente al concepto jurídico que señala que por tal se ha de entender:

Conducta delictiva consistente en participar en un delito con posterioridad a su ejecución, evitando el descubrimiento de sus autores o auxiliándolos para que obtengan los beneficios de su acción”.

QUIENES COMETEN ENCUBRIMIENTO

Encuadrado ahora dentro de los Delitos contra la Administración de Justicia, el encubrimiento aparece regulado en el Capítulo 3° del Título XX, artículos 451 al 454, recogiéndose en dichos preceptos la figura básica del encubrimiento (451), limitación de pena en relación con el delito encubierto (452), castigo del culpable pese a que el autor del delito encubierto fuere irresponsable o estuviere exento de pena (453) y finalmente la excusa absolutoria entre los familiares (454).

Este delito fue afectado por la reforma del año 2003, concretamente la letra a) del apartado 3° del artículo 451 fue redactada por el apartado centésimo cuadragésimo cuarto del artículo único de la Ley Orgánica 15/2003, de 25 de noviembre, por la que se modifica la Ley Orgánica 10/1995, de 23 de noviembre, del Código Penal.

La nueva normativa ha configurado el encubrimiento como un delito autónomo, relegando al olvido la anterior regulación que configuraba el encubrimiento como una forma de participación más, junto con la autoría y la complicidad. La doctrina ha sido unánime en estimar que ha sido un acierto este cambio de criterio.

Recogiendo el sentido expuesto se pronuncia la Sentencia del Tribunal Supremo de 28 de marzo de 2001, al señalar que

El fundamento esencial del tratamiento del encubrimiento como delito autónomo se encuentra en la consideración de que no es posible participar en la ejecución de un delito cuando ya se ha consumado”.

En ese sentido, el artículo 451 señala que

Será castigado con la pena de prisión de seis meses a tres años el que, con conocimiento de la comisión de un delito y sin haber intervenido en el mismo como autor o cómplice, incurriere con posterioridad a su ejecución, de alguno de los modos siguientes:

  1. Auxiliando a los autores o cómplices para que se beneficien del provecho, producto o precio del delito, sin ánimo de lucro propio.
  2. Ocultando, alterando o inutilizando el cuerpo, los efectos o los instrumentos de un delito, para impedir su descubrimiento.
  3. Ayudando a los presuntos responsables de un delito a eludir la investigación de la autoridad o de sus agentes, o a sustraerse a su busca o captura, siempre que concurra alguna de las circunstancias siguientes:
  • a) Que el hecho encubierto sea constitutivo de traición, homicidio del Rey, de cualquiera de sus ascendientes o descendientes, de la Reina consorte o del consorte de la Reina, del Regente o de algún miembro de la Regencia, o del Príncipe heredero de la Corona, genocidio, delito de lesa humanidad, delito contra las personas y bienes protegidos en caso de conflicto armado, rebelión, terrorismo u homicidio.
  • b) Que el favorecedor haya obrado con abuso de funciones públicas. En este caso se impondrá, además de la pena de privación de libertad, la de inhabilitación especial para empleo o cargo público por tiempo de dos a cuatro años si el delito encubierto fuere menos grave, y la de inhabilitación absoluta por tiempo de seis a doce años si aquél fuera grave”

Señala García Lozano que

En efecto se sigue configurando el encubrimiento por los siguientes elementos:

  1. a) Conocimiento de la comisión de un delito después de su ejecución.
  2. b) No haber intervenido en el mismo como autor o cómplice.
  3. c) intervención posterior a la ejecución del delito.
  4. d) Que la intervención sea de alguno de los tres modos previstos en el texto”.

Respecto al tipo podemos señalar, en primer lugar, como señala Del Moral García, que el

presupuesto de toda modalidad de encubrimiento es la perpetración previa de un delito”, señalando que existe discusión doctrinal sobre la admisión de la comisión previa de falta, pero la dicción literal del precepto hace que prácticamente exista unanimidad al excluir las faltas para la constitución del tipo. Y afirma que ahora sí es posible el encubrimiento del encubrimiento, que había sido negado por la doctrina en la anterior legislación.

En segundo lugar, como elemento subjetivo del tipo, se requiere el conocimiento de la comisión del delito.

Tal conocimiento ha de darse en el momento de la “actividad encubridora” (Sentencias Tribunal Supremo de 10 de mayo de 1989 y 10 de julio de 1990).

Dicho delito no es preciso que haya sido judicialmente declarado (así lo establece, entre otras, la Sentencia Tribunal Supremo de 8 de febrero de 1991), ni es dable que el encubridor conozca con plena concreción la calificación jurídica del hecho.

Basta una antijuridicidad de la conducta, y matizando la jurisprudencia que no basta la “simple sospecha o presunción”, sino un conocimiento de la transgresión punible cometida, aunque se desconozcan las circunstancias de accesorias como lugar, tiempo o modo (Sentencia Tribunal Supremo de 4 de junio de 1963), debiendo ser alcanzado ese conocimiento, al menos, por dolo eventual.

En tercer lugar se exige un elemento negativo, a saber, no haber participado en aquél previo delito ni como autor ni como cómplice.

CUANDO SE PRODUCE ENCUBRIMIENTO

Existen dos características comunes a los distintos tipos que analizaremos:

Una es que el sujeto actúe con conocimiento de la comisión de un delito y que intervenga con posterioridad a su ejecución.

Puede ser un delito consumado, es decir, alcanzado el resultado previsto la norma, o bien un delito en grado de tentativa, es decir, que haya comenzado la ejecución sin que se hubiese alcanzado el resultado por causas ajenas al autor.

El conocimiento del delito no tiene que ser de tipo técnico, es decir, saber cuál es la calificación jurídica exacta del hecho.

El encubrimiento lo puede ser tanto del autor como de otros partícipes del delito encubierto.

El encubridor no puede haber intervenido en el delito del que dimana, en cualquiera de los títulos de participación, desde la autoría a la mera complicidad.

De serlo responderá como partícipe de este delito y no como encubridor del mismo.

ENCUBRIMIENTO POR NEGLIGENCIA

Finalmente, los distintos tipos de encubrimiento que veremos sólo se castigan si se cometen dolosamente, es decir, intencionalmente o a sabiendas. No cabe, pues, incurrir en delito cuando los hechos se cometen por imprudencia, descuido o negligencia.

Cuestión distinta es que el encubrimiento lo sea de un delito cometido por imprudencia, que sí cabe.

Finalmente, por así disponerlo el artículo 454 del Código Penal, están exentos de las penas impuestas a los encubridores los que lo sean de su cónyuge o de persona a quien se hallen ligados de forma estable por análoga relación de afectividad, de sus ascendientes, descendientes, hermanos, por naturaleza, por adopción, o afines en los mismos grados, con la sola excepción de los encubridores que se hallen comprendidos en el supuesto del número 1 del artículo 451.

PENA POR ENCUBRIMIENTO

La pena prevista en el Código Penal es la de prisión de seis meses a tres años.

Conforme al artículo 452, en ningún caso podrá imponerse al encubridor una pena privativa de libertad que exceda de la señalada al delito encubierto.

Si éste estuviera castigado con pena de otra naturaleza, la pena privativa de libertad será sustituida por la de multa de seis a veinticuatro meses, salvo que el delito encubierto tenga asignada pena igualo inferior a ésta, en cuyo caso se impondrá al culpable la pena de aquel delito en su mitad inferior.

TIPOS DE ENCUBRIMIENTO

Del precepto 451 del Código Penal deducen los autores tres clases diversas, a saber:

Auxilio de complemento (denominado así por Sentencia del Tribunal Supremo de 30 de mayo de 1967 y 5 de febrero de 1971), referido al supuesto contemplado en el núm. 1 del citado precepto que consiste en auxiliar

a los autores o cómplices para que se beneficien del provecho, producto o precio del delito, sin ánimo de lucro propio”.

La concurrencia del ánimo de lucro determinará la apreciación de la figura de la receptación del artículo 298 del Código Penal. García Lozano señala que “mientras en el artículo 451 se habla de

auxiliar a los autores o cómplices para que se beneficien del provecho, producto o precio del delito”, en el artículo 298 se habla de ayudar a los responsables a aprovecharse de los efectos del delito”.

La diferencia se encuentra únicamente en que en el artículo 451 se exige que el auxilio se realice “sin ánimo de lucro propio”, en el artículo 298 es determinante la existencia de ese ánimo de lucro”.

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