arresto de fin de semana

ARRESTO DE FIN DE SEMANA

arresto de fin de semana El arresto de fin de semana es una pena privativa de libertad cuyo cumplimiento se ejecuta principalmente los viernes, sábados o domingos. La razón de ser de esta pena en sus orígenes era por los efectos perniciosos que producía el cumplimiento de penas de prisión de corta duración. Ello provocó dos grandes novedades en el Código Penal de 1995: suprimir las penas de prisión de tiempo inferior a seis meses, y crear una nueva pena consistente en el cumplimiento de la condena privativa de libertad los fines de semana.

No obstante esta pena, como luego expondremos, ha sido sustituida por penas de prisión de corta duración en el ámbito de los delitos y por la de localización permanente en las desaparecidas faltas.

El Código Penal distingue las penas atendiendo a su naturaleza y a su duración. En cuanto a la primera, el Código Penal establece una clasificación dependiendo de los bienes de los que se priva en la pena impuesta, distinguiendo entre penas privativas de libertad, de derechos, y de multa; y dentro de las privativas de libertad, el antiguo artículo 35 del Código Penal distinguía entre prisión, arresto fin de semana, y responsabilidad personal subsidiaria en caso de impago de multa. Actualmente este precepto recoge esta misma enumeración sustituyendo el arresto de fin de semana por la de localización permanente.

En cuanto a la duración de la pena, si era de siete a veinticuatro fines de semana, se consideraba como pena grave, y en caso de ser de uno a seis fines de semana, como leve. Su duración máxima era de treinta y cuatro fines de semana. Sin embargo, podía llegar hasta los 36 fines de semana en los casos de aplicación de la pena superior en grado.
No obstante, esta pena privativa de libertad podía ser impuesta como sustitutiva de otra pena de prisión, en cuyo caso podía alcanzar la que correspondiera conforme a las reglas del Código Penal.

En cuanto a su régimen de cumplimiento, respondía al propósito de tratar de compatibilizar las exigencias personales, familiares y laborales del penado, con su aplicación. Por ello, se establecía que tendría una duración de treinta y seis horas, y equivaldría, en cualquier caso, a dos días de privación de libertad. Se cumpliría los viernes, sábados o domingos en el establecimiento penitenciario más próximo al domicilio del reo, aun cuando, de forma excepcional, con el consentimiento del reo y oído el Ministerio Fiscal, podía cumplirse otros días de la semana o en depósitos municipales, si en el partido judicial, donde residía el penado, no hubiese centro penitenciario. En caso de dos ausencias no justificadas el Juez de Vigilancia Penitenciaria podría exigir que el cumplimiento se hiciera de forma ininterrumpida, además de librar testimonio contra él por quebrantamiento de condena.

El Código Penal prevé la posibilidad de suspender penas impuestas, aún cuando se trate de penas privativas de libertad, así como la sustitución de penas por otras de distinta naturaleza. En ambos casos es necesario que se cumplan una serie de requisitos legales. El arresto de fin de semana, como pena privativa de libertad de corta duración, era posible suspenderlas, o sustituirías por penas de distinta naturaleza.

La suspensión; institución recogida en el artículo 80 del Código Penal, se aplica siempre que se den los requisitos y condiciones previstas en el artículo 81 de este mismo texto legal; es decir, que se trate de penados que hayan delinquido por primera vez, no computándose los antecedentes penales por delitos imprudentes, ni los antecedentes penales que hubieses sido cancelados, o los que debieran serio. Además, se exige que se hayan satisfecho las responsabilidades civiles derivadas del delito.

En cuanto a su sustitución, el arresto de fin de semana, podía sustituirse por la pena de multa o trabajos en beneficio de la comunidad, siempre con la conformidad del reo. En esa sustitución cada arresto de fin de semana equivalía a cuatro cuotas si se sustituye por la pena de multa y por dos jornadas de trabajo si se sustituye por una pena de trabajos en beneficio de la comunidad. En caso de incumplimiento de la pena sustituida se ejecutaría la inicialmente impuesta, si bien se descontaba la parte proporcional ya cumplida.

SUPRESIÓN DEL ARRESTO DE FIN DE SEMANA Y DIFERENCIAS CON LA PENA DE LOCALIZACiÓN PERMANENTE

La reforma del Código Penal operada por la Ley Orgánica 15/2003 de 25 de noviembre suprime esta pena, probablemente por su inoperatividad práctica, siendo sustituida, en ámbito de los delitos, por las penas de prisión corta duración, y en el ámbito de las faltas, por la de localización permanente. Es decir, que dicha reforma restaura la pena de prisión de seis meses, si bien establece un límite mínimo de duración de tres meses.

La localización permanente tiene su antecedente en el antiguo arresto domiciliario regulado en el Código Penal de 1973.
No obstante, las diferencias entre ambas penas son claras, como se desprende del régimen legal previsto en el artículo 37 actual del Código Penal. La localización permanente tiene siempre naturaleza leve, siendo su duración mínima de un día y máxima de doce días, aun cuando en caso de ser sustitutiva de responsabilidad personal subsidiaria puede llegar hasta treinta días. Normalmente está prevista como pena alternativa aun cuando, como excepción, se impone como pena principal junto con la pena de multa en el artículo 633 que sanciona la perturbación del orden público de la audiencia en un Tribunal o juzgado o en actos públicos.

La diferencia esencial con el arresto fin de semana, que ha sido resaltada en el informe del Consejo General del Poder judicial de 26 de marzo de 2003, es la del lugar de su cumplimiento. La localización permanente se cumplirá preferentemente en el domicilio del reo, o en el lugar designado por el Juez en sentencia.

No puede, según la opinión de la circular de la Fiscalía General de Estado 2/2004 cumplirse en un establecimiento penitenciario o en un depósito municipal. La propia exposición de motivos de la reforma que introduce esta pena la justifica en el intento de evitar los perjuicios de la reclusión en estos centros.

La aplicación de la pena de localización permanente, a diferencia con el arresto, se caracteriza por su flexibilidad, pues aun cuando se prefiere que el cumplimiento sea ininterrumpido, podrá acordarse, a petición del reo, y previa audiencia del Ministerio fiscal, que se cumpla los sábados y los domingos o de forma interrumpida. Su control normalmente consiste en oficiar a la policía para que constate el cumplimiento de la pena, si bien debe previamente haberse procedido a la liquidación de la condena y su notificación al penado
El arresto de fin de semana, tal y como hemos visto, puede ser grave o leve, mientras que la localización permanente tiene siempre la consideración de pena

Dado que se trata de una pena privativa de libertad puede ser suspendida. Sin embargo, no cabe la sustitución por trabajos en beneficios de la comunidad, a diferencia de lo que ocurría con el arresto de fin de semana.

Por ultimo, en caso de incumplimiento de la medida de localización permanente la ley sólo prevé la deducción de testimonio por quebrantamiento, sin necesidad de que se trate de dos ausencias como en el arresto. En cualquier caso, es lógico que se reanude el cumplimiento de la pena.

Written by José Martín García

José Martín es abogado

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