Agravantes de la pena

AGRAVANTES

Las circunstancias agravantes son aquellas que, cuando concurren en la realización del comportamiento delictivo, y lo sea en un aspecto objetivo, ya sea en su vertiente subjetiva, provoca un aumento cuantitativo de la pena.

El fundamento legal a este aumento de la pena descansa en que existe un mayor reproche penal en la conducta del agente cuando estamos ante circunstancias subjetivas del delito, o un mayor desvalor del injusto típico cuando nos encontramos ante aspectos objetivos del hecho.

agravantesHay que diferenciar entre circunstancias agravantes o atenuantes genéricas, que son aquellas que concurren junto con el hecho delictivo como elementos accidentales del mismo y sin el cual el delito existiría igualmente, y las circunstancias agravantes o atenuantes específicas que contempla la norma penal y que condicionaría la existencia del delito previsto en tipo penal. Las agravantes que se van a explicar son las genéricas.

EVOLUCIÓN DE LOS AGRAVENTES

Ya en el derecho romano se contemplaba la figura de las agravantes, concreta mente en el Digesto se preveía como agravante cualquiera de las siguientes:

Los medios empleados, el tiempo y la condición del delincuente y ofendido; la reincidencia; la infamia del agente al o meter el delito y el delinquir estando ejerciendo funciones públicas”.

Como se puede comprobar estas agravantes no distan mucho de las actuales, en el sentido de que todas ellas tienen el mismo fundamento, aunque adaptadas a los nuevos tiempos.

El Código Penal de 1822 mantenía las agravantes, y se incluía la agravante por analogía, que desapareció en 1870, aunque en este texto se incluyó una nueva modalidad como es la de “vagancia”, en el que se consideraba el delito más reprochable cuando lo cometían personas que carecían de bienes o rentas y no ejercían trabajo o empleo. Esta agravante debe entenderse desde la perspectiva histórica toda vez que en los tiempos actuales más que una circunstancia que agrave la responsabilidad criminal del sujeto que delinque podría entenderse como una atenuante en determinados delitos, como podría ser el hurto famélico. Es decir, el derecho y, como no, las agravantes, deben adaptarse a las nueva realidad social y van evolucionando de forma paralela a la sociedad. En cualquier caso, es interesante resaltar que a lo largo del tiempo y en los sucesivos códigos se produce una disminución progresiva del catálogo de las agravantes; se han pasado de las 23 agravantes que contemplaba el Código Penal de 1848 código de referencia histórica por antonomasia- a las 8 del actual Código Penal, pasando por las 15 del Código de 1932. Se ha producido, por tanto, un proceso de racionalización de las agravantes

AGRAVANTES EN DERECHO COMPARADO

En el ámbito del derecho penal internacional es poca la atención que en la actualidad se presta a las agravantes, no tanto porque dejen de ser importantes sino por dar preferencia a otros ámbitos propios del derecho penal e incluso por dar prioridad a las circunstancias que atenúan la responsabilidad criminal (atenuantes). En el Estatuto de Roma de la corte Penal Internacional, se recogen una amplia regulación de las eximentes, y sin embargo no se hace lo mismo con las agravantes, sino que se establece una cláusula genérica de aplicación por la Corte Penal; así se establece en el Artículo 78.1 que

Al imponer una pena, la Corte tendrá en cuenta, de conformidad con las reglas de procedimiento y prueba factores tales como la gravedad del crimen y las circunstancias personales del condenado”.

Es posible, a la luz de este artículo, aplicar circunstancias agravantes, aunque será el propio tribunal el que irá perfilando cada una de ellas y según su jurisprudencia, pero no hay un catálogo de agravantes como sí lo hay en las eximentes. Esta situación se produce en países de nuestro entorno tales como Francia y Alemania. El código penal alemán contempla eximentes y atenuantes pero no agravantes, las cuales las deja para apreciación del tribunal a la hora de imponer una pena y atendiendo a la intencionalidad del sujeto, el modo de ejecución o su situación personal. Algo semejante sucede con el derecho francés, el cual dedica un capítulo específico a las eximentes y atenuantes pero no a las agravantes, que se pueden encontrar diseminadas a lo largo del código penal francés, como por ejemplo: que el delito se haya cometido por una organización criminal.

AGRAVANTES Y COIMPUTADOS

En los supuestos de codelincuencia, es decir, los delitos cometidos por varias personas, puede haber, en alguno de ellos, aspectos objetivos o subjetivos concurrentes al hecho, que provoquen la agravación de la pena. Los aspectos subjetivos del delito son lo que afectan a las circunstancias personales del delincuente y los objetivos son los que actúan en el ámbito de la acción. Se trata, por tanto, de ver cómo puede afectar a los sujetos que delinquen en unidad de acción las distintas agravantes existentes en el momento de cometer el delito. En otras palabras, si una agravante de carácter subjetivo u objetivo puede ser trasladada o aplicada a los otros sujetos que actúan en ese mismo delito.

Son circunstancias objetivas, en las agravantes, las que afectan a la ejecución material del hecho o en los medios que se han empleado, como por ejemplo la utilización de disfraz. Éstas pueden ser comunicables al resto de sujetos siempre que tuvieran cocimiento de ellas en el momento de cometerse el delito o que cooperasen al mismo. Por el contrario, las circunstancias subjetivas en las agravantes son aquellas que afectan a situaciones personales del delincuente y sólo pueden aplicarse a ese mismo sujeto y no a otros, no es por tanto comunicable. No es posible que el carácter de funcionario público de un delincuente o el hecho de que sea reincidente pueda afectar a los demás sujetos que cooperan en el delito o incluso que lo ejecutan, toda vez que son circunstancias de naturaleza eminentemente subjetivas o personales. Así el Artículo 65 del Código Penal dispone que:

Las circunstancias agravantes o atenuantes que consistan en cualquier causa de naturaleza personal agravarán o atenuarán la responsabilidad sólo de aquéllos en quienes concurran.

2. Las que consistan en la ejecución material del hecho o en los medios empleados para realizarla, servirán únicamente para agravar o atenuar la responsabilidad de los que hayan tenido conocimiento de ellas en el momento de la acción o de su cooperación delito”.

LA CONDENA DEBE MOTIVAR LA PENA A IMPONER

El artículo 120.3 de nuestra Constitución Española exige que las sentencias sean siempre motivadas. Es necesario, pues, que cuando se imponga una sentencia se expliquen las razones de la misma, tanto en su vertiente de culpabilidad o de inocencia como en la de la pena a imponer, en el caso de que se condene por el delito enjuiciado. No basta, por tanto, con explicar por qué se ha condenado al acusado poniendo en relación los hechos probados con los razonamientos jurídicos, sino que es necesario explicarle las razones de la pena a imponer por ese delito: si han existido agravantes o no, si ha habido atenuantes, etc. En definitiva, hay que motivar la individualización de la pena toda vez que el código penal contempla una pena en abstracto para ese delito, siendo competencia del tribunal sentenciador la de proceder a su fijación de forma individualizada. Esta motivación es la que propiciará el pertinente recurso que en su caso pudiera plantearse y cuyo sustento constitucional está en el artículo 24 de la Constitución Española.

Jose Martin es abogado penalista experto

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